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A 10 AÑOS DE ROGER WATERS EN MONTERREY

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El 2 de marzo de 2007, Roger Waters se presentó en Monterrey con la gira “Dark side of the moon”.

El viernes 2 de marzo de 2007 no fue un día común para miles de fanáticos “pinkfloydianos” de Monterrey y la región: Roger Waters se presentó ese día, en el Estadio Universitario de San Nicolás, para dar un concierto magistral en el que se incluía la ejecución completa del maravilloso “Dark Side Of the Moon”.

La expectativa era mucha, el peso de la figura de Roger Waters dentro del mundo de la música es enorme y que además de poder vivir un concierto de él se agregue que uno de los mejores discos de la historia, si no es que el mejor, se toque íntegramente en vivo, hacían de este un evento sumamente especial.

Desafortunadamente, de nueva cuenta la apatía y desinterés del público regio ante conciertos rockeros de primer nivel se hacía presente, igual que lo ocurrido un año antes con el concierto de los Rolling Stones; la venta se mantuvo floja y en total 24 mil personas asistieron a este memorable concierto (cifra oficial, claramente “maquillada”).

Pero esto no opacó en nada el impactante, majestuoso e increíble concierto que vivimos esa noche. La perfección buscada siempre por Roger Waters se percibió desde el inicio del show, ya que el concierto empezó sin retraso alguno, a las 9 en punto como estaba programado. “In the flesh” fue la canción elegida para abrir explosivamente el concierto, en donde la pirotecnia y la pantalla gigante impactaron de inmediato.

Y de la rabia de “In the flesh” se pasó a la triste y tierna “Mother”, canción en la que se proyectaron imágenes de Waters cantando dicha canción en 1979; ya desde este inicio de show se pudieron ver gestos no solo de emoción, sino hasta lágrimas en varios de las fans (me incluyo, lo reconozco). Y de lo emotivo se pasó a lo místico, con los tétricos pasajes de “Set the controls for the heart of the sun”, en los que se proyectaron imágenes de Syd Barrett, que hicieron que el público estallara en júbilo.

Y siguiendo con Barrett, llegó uno de los momentos más altos de la noche con “Shine on you crazy diamond”, rola inspirada en el gran Syd quien tuvo que ser despedido de Pink Floyd a finales de los 60’s, pues “se quedó en el viaje”, y el cual había fallecido un año antes, el 7 de julio de 2006. El concierto continuaría de manera intensa con la muy “rockandrollera” “Have a cigar”, para dar paso a la emotiva “Wish you were here”. Fue notable la diversidad de edades del público reunido esa noche, desde niños, adolescentes, adultos y de la tercera edad se encontraban presenciando delirantemente la maestría de Roger Waters y compañía.

Llegaría un momento un tanto más íntimo, pero no falto de emoción o calidad, con “Sothhampton Dock”, “The Fletcher memorial Home” y la lastimera “Perfect Sense”. El estreno de la noche se dio con “Leaving Beirut”, canción de corte político, dedicada a George Bush. Después de esto sonaría la intensa “Sheep”, durante la cual un inflable en forma de cerdo le dio la vuelta a la cancha hasta que finalmente se fue volando, perdiéndose en el cielo regiomontano.

En este momento se hizo un intermedio de 15 minutos, en el que los músicos salieron del escenario y la pantalla se puso en negro, con un punto blanco en medio. Conforme pasaban los minutos, ese punto iba creciendo hasta abarcar toda la pantalla: era una imagen de la Luna Llena, lo que anunciaba lo que estaba por venir.

Nuevamente con puntualidad perfecta, Roger Waters y su banda regresaron a los 15 minutos programados para iniciar con la interpretación del Dark Side of the Moon: los sonidos inquietantes y gritos de “Speak to me” aceleraban los corazones de todos hasta que la exquisitez de “Breathe” llenaba el ambiente de paz.

Del alucine total de “On the run” se pasó a la magistral ejecución de “Time”, para continuar con el orgasmo auditivo en “The Great gig in the sky”, “Money” y “Us and them”. La parte final de Dark side of the moon fue impactante ya que, al tocar la pieza instrumental “Any color you like”, una pirámide que cambiaba de color salió por las alturas, colocándose justo frente al escenario, hecho que dejaba boquiabiertos a todos los presentes. Este set terminó apoteósicamente con “Brain Damage” y “Eclipse”, dejando a los fans conmovidos e impactados.

Pero este no era el final de la experiencia musical de esa noche; Roger Waters regresó con sus músicos al escenario, para recetar un bloque de “The “Wall”: primeramente “The happiest days of our lives” y “Another brick the wall 2” rompieron el aire, provocando el coro de toda la raza. Después de esto sonaría “Bring the boys back home” y “Vera”, para dar paso a uno de las mejores canciones de Pink Floyd, “Comfortably numb”, con la cual Roger Waters cerró de manera inmejorable una noche que los que estuvimos ahí, no olvidaremos jamás.




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A 38 años del mítico muro pinkfloydiano

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El 30 de noviembre de 1979 salió a la luz un disco que marcaría la historia del rock: The Wall, de Pink FLoyd.

Pink Floyd terminaba la gira “Animals” el 6 de julio de 1977 en Ontario, Canadá, y ocurría un incidente que sería el inicio de uno de los fenómenos musicales más grandes del siglo XX: un fanático le exigió a Roger Waters en pleno concierto que se acercara hacia el público, lo que provocó que el bajista perdiera la cordura y se abalanzara sobre el fan para escupirle en la cara.

Al acabar el show, Waters comenzó un proceso de análisis sobre lo que había sucedido: era demasiado el hartazgo que le producía la fama y los mega conciertos masivos que estaban haciendo.

De esta manera surge la idea de poner una barrera que dividiera al público del escenario, extendiéndose esta idea hacia todos los tipos de barreras que tenemos o nos ponemos las personas.

Roger creó la trama basándose en un rockstar ficticio llamado “Pink”, explorando a través de la historia de este personaje las barreras que todos ponemos para evitar afrontar nuestros miedos y errores.

Llegó el momento en que la banda estaba analizando qué camino seguir creativamente y Waters puso a discusión dos ideas para el futuro: una de ellas fue rechazada ya que era demasiado personal (lo que a la postre fue el álbum solista de Roger, “The Pros and Cons of Hitch Hicking) y la otra era el ambicioso y descabellado proyecto THE WALL, siendo éste el escogido por la banda.

Así, Pink Floyd ingresó al estudio de grabación en abril de 1979, rolándose por estudios de Francia, Nueva York, Los Angeles y Londres, siendo los productores del disco Roger Waters, David Gilmour y el afamado Bob Ezrin.

El ambiente al interior del grupo no era tenso sino lo que le sigue. Roger Waters no quería en la banda al tecladista Rick Wright y obligó a los demás a aprobar la salida de Rick del grupo, con la amenaza de disolver el proyecto si esto no se daba.

Así, la participación de Wright fue mínima y en los conciertos posteriores participó como mero músico de sesión, deslindado ya del grupo.

El resultado fue un disco conceptual, con letras agudas, filosas, a veces sumamente conmovedoras, cargado de críticas sociales, familiares (incluso temáticas edípicas) y a la industria de la música, y claro, el tema que siempre acompañó a Pink Floyd: la locura.

Es en gran parte una historia autobiográfica. Waters se proyecta de más en la trama, incluyendo el fallecimiento de su padre en la 2ª Guerra Mundial.

Por otro lado, se hacen notables alegorías a Syd Barret y sus problemas mentales, y claro una dosis de ficción.

El personaje central, “Pink”, es un rock star que se derrumba mentalmente en una habitación de hotel al estar en plena gira, al cual le llegan flashbacks sobre su vida, cargados de dolor.

En cuanto al sonido, éste se diferencia de otros álbumes de la banda por poseer un sonido más duro, crudo y directo, dejando de lado los largos pasajes instrumentales de discos pasados.

Nick Mason suena más potente que nunca en la batería. Hay un excelso trabajo de teclados, sintetizadores y de órgano Hammond, siendo éste último el que le da gran personalidad al sonido del disco.

Por su parte Waters siempre contundente en sus líneas de bajo (¿hay alguna línea de bajo más alabada y conocida que la de Another brick in the wall 2”?).

Por su parte Gilmour luce enormemente con sus poderosos riffs, dulces armonías y sus solos de antología (para muchos críticos y fans el sólo de “Comfortably numb” es el mejor “solo” de guitarra de la historia).

El trabajo vocal es sobresaliente, percibimos a un Waters que transmite muchísimo, llegando a ser a veces desgarrador, y Gilmour con su ya característico tono vocal siempre armonioso.

26 temas componen esta obra maestra, si bien es cierto que tiene ciertos altibajos es innegable que estos son los menos, el disco trae grandes canciones de altos vuelos, siendo memorables “Mother”, “Hey you”, “Goodbye blue sky”, “Vera” y la portentosa “Comfortably numb”.
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La gira de este disco constó sólo de poco más de 5 conciertos, debido al costo que implicaba realizar la logística del evento: en pleno concierto decenas de personas del staff colocaban una serie de ladrillos gigantes de cartón, hasta levantar un enorme muro el cual al finalizar era derrumbado.

Dicho muro servía como pantalla en la que se proyectaban alucinantes imágenes creadas por Gerald Scarfe, además se utilizaban marionetas gigantes, se contaba con un equipo de sonido e iluminación de primer nivel. Son, por mucho, los conciertos más impactantes que se han realizado en toda la historia.

Para muchos se trata de una obra sobrevalorada e inflada, a mi parecer se trata de un disco clave en la historia no sólo del rock, sino de la música popular del siglo pasado.

Es un álbum ambicioso que cumple con su cometido: generar impacto, consciencia, hacer una cruenta crítica a todos los círculos humanos, pero haciéndolo de manera artística, elegante, original y virtuosa.

A 38 años de haberse dado el proceso creativo de The Wall queda claro que éste disco no ha perdido vigencia, al contrario, se sigue vendiendo y escuchando en la radio, a pesar de las modas y cambios en la industria musical, además de que la banda sigue ganando adeptos entre niños y adolescentes.

La pared sigue firme.

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El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey

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El 28 de septiembre de 2008, Manu Chao nos regaló uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León.

Los conciertos de Manu Chao se caracterizan por su gran explosividad y esto lo pudieron confirmar las miles de personas que presenciaron su show en Monterrey, realizado ni más ni menos que en La Huasteca.

Fue el 28 de septiembre de 2008 ese día mágico, en el que esas caprichosas formaciones serranas formadas en la Prehistoria se convirtieron en el mudo y, a la vez, majestuoso escenario de la presentación del cantante franco – español.

Después de soportar conflictos para ingresar al paraje, de caminar y caminar, de una prolongada espera y filas larguísimas, la gente pudo disfrutar de las participaciones de DJ Klandestino y Sonidero Nacional, quienes cumplieron con la misión de calentar el ambiente.

Fue a las 21:30 horas cuando Manu Chao se apoderó del escenario de La Huasteca, para generar de inmediato el furor con “Panik Panik” y “El Hoyo”.

La cifra de asistentes varia, algunos dijeron en su momento que fueron 9 mil otros que 12 mil la cantidades de fanáticos presentes en ese concierto, pero lo que es cierto es que todos vivieron con intensidad este evento.

Como es común en el estilo de Manu Chao, el rock, el ska, el punk, el reggae y otros ritmos estuvieron presentes, logrando una comunión con el público a través de canciones como “La primavera”, “Me gustas tú”, “Welcome to Tijuana”, entre otras.

El exlíder de Mano Negra no desaprovechó la oportunidad para pronunciarse sobre un conflicto social – político – ecológico que se vivía en Monterrey en ese entonces: el proyecto “Valle de Reyes”.

Ese plan implicaba la privatización de una zona de La Huasteca, para desarrollar una elitista zona residencial con la respectiva construcción de un campo de golf, sin tomar en cuenta que se trataba (y sigue siendo) una zona protegida.

Te recomentamos: http://monterreyrock.com/clasicos-en-espanol-clandestino-manu-chao/

Pues bien, Manu rechazó ese proyecto, invitando a la fanaticada a defender esa zona mágica – natural.

El concierto continuó en grande con “Clandestino”, “Politik kills”, “La Despedida”, “Volver” (canción inmortalizada por Vicente Fernández) y “El Dorado 1997”, para despedirse por primera vez del público regio.

El franco español regresaría en dos ocasiones más para terminar de extasiar a los miles de fanáticos presentes con temas como “Mala Vida”, “Bongo Bong” y las emotivas “Si me das a elegir” y “La vida tómbola”, culminando de esta manera un concierto que con el paso de los años se ha convertido en una tocada épica.

Resumen
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Nombre
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Descipción
El 28 de septiembre de 2008 se vivió uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León
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Medio
Monterrey Rock
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A 10 años del fin del Auditorio Coca Cola

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El 19 de noviembre cerró sus puertas el entrañable Auditorio Coca Cola de Monterrey.

Uno de los lugares más entrañables en la escena musical de Monterrey es, sin duda alguna, el bellísimo Auditorio Coca Cola.

Este recinto tan particular que se ubicaba dentro del Parque Fundidora, albergó la mayoría de los mejores espectáculos musicales en Nuevo León de 1994 a 2007, abarcando artistas musicales nacionales y extranjeros, además de otro tipo de eventos.

Alcanzó notoriedad a nivel continental por su versatilidad, calidad de instalaciones y esa atmósfera tan particular que poseía.

El Auditorio Coca Cola abrió sus puertas el 17 de marzo de 1994, después de 2 años de construcción, teniendo como primer evento el concierto de INXS.

Al principio fue bautizado como “Teatro Fundidora”, cambiando a Auditorio Coca Cola a partir de junio de 1995.

Este mágico lugar se mantuvo activo 13 años, hasta que el 19 de noviembre de 2007 se dio el último concierto, a cargo de Hombres G, para pasar a ser demolido y construir un nuevo auditorio, de menor capacidad, diferente imagen y patrocinador oficial, pero con similares estándares de calidad.

Las características estructurales del Auditorio Coca Cola lo diferenciaban de los demás recintos, ya que era un lugar semiabierto: techado pero sin muros.

Al fondo del auditorio había una enorme zona de césped hasta la que no llegaba el techo, la cual era usada dependiendo de las estimaciones de respuesta del público.

En total el Auditorio Coca Cola podía albergar hasta 23 mil 122 espectadores, y estaba dividido en 4 secciones:

A.- Sección con 1,747 butacas, las cuales se podían retirar dependiendo el tipo de concierto.
B.- zona con 5,331 butacas.
Palcos.- sección con capacidad para 44 personas.
Talud.- zona con capacidad para 16,000 personas.

Por este lugar pasaron artistas de la talla de Pearl Jam, Def Leppard, Soda Stereo, Héroes del Silencio, Ozzy Osbourne, Iron Maiden, Yes, Pantera, Santana, Megadeth, Judas Priest, Marilyn Manson, entre otras bandas.

El Auditorio Coca Cola era en verdad maravilloso: podías estar cómodamente sentado en una butaca, sintiendo el aire nocturno presenciando a tu banda favorita, o bien comprabas los económicos boletos de talud para estar sentado en el césped o metido en el slam, prendiendo hogueras con camisetas jajaja… había para todos los gustos.

Hoy en ese sitio se encuentra el Auditorio CitiBanamex, un lugar de primerísimo nivel en el cual también hemos vivido grandes conciertos, pero es inevitable al estar ahí recordar al entrañable Auditorio Coca Cola.

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