Melisa Garza Fuentes, Mi 2014: un cumulo de instantes, experiencias y rock

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Kakkmaddafakka y Epica en Monterrey 2019

Me dejé seducir por la vibra que traían éstos conciertos y festivales; pude ver como Monterrey sonreía al verse nadando entre numerosos eventos

Texto: Melisa Garza @MelGarzaFuentes

Se va un año más; un año de pasión y diversión; un año de gritos y emoción; un año que me ha dejado experiencias, recuerdos y cientos de fotografías de grandes momentos frente a los distintos escenarios que engalanaron el norte.
Me detengo y veo qué me trajo musicalmente este año, y con “musicalmente” me refiero a aquellas sensaciones, aquellos apasionantes momentos, aquellos deleites para mis oídos: grandes noches, y tardes, que regalaron a Monterrey.

Cómo todos, tengo mis gustos, pero esta vez no solo me dejé llevar por éstos, pues me cautivó el efecto que tenían aquellos espectáculos, buenos o no, en sus fieles seguidores, que, cómo yo, apuesto agradecen la euforia vivida este año.

Me dejé seducir por la vibra que traían éstos conciertos y festivales; pude ver como Monterrey sonreía al verse nadando entre numerosos eventos; Fundidora, la Arena Monterrey, el Auditorio Banamex, Escena, el Parque Universitario, Café Iguana y más etcéteras, podían verse anunciados en los postes que rodean la ciudad, ya escasos de espacio: ¡Cuánto me alegra esto!.



En la escena independiente pude ver grandes propuestas musicales que cada vez se vuelven más experimentales, lo que me regocija aún más, así como las oportunidades que poco a poco les brindan a las bandas regias en los festivales.
Grandes conciertos pintaron cada uno de los rincones del “mero San Luisito” este año. Desde inicios de este 2014 pude sentir que éste traería instantes inolvidables y grandes oportunidades de disfrutar de la buena música, lo que espero suceda nuevamente.

Presencié en algunos de los recintos la explosión de una bomba de rock con bandas como Café Tacvba; pero sin duda, mi mayor experiencia la viví en los festivales: viví corriendo de escenario a escenario siguiendo el vibrar de las guitarras, el zumbar del bajo, el estruendo de las percusiones. Me enlodé una y otra vez marchando entre la multitud intentando captar las eufóricas caras de aquellos que, como yo, disfrutaban ver en escena a fenómenos como Kongos, Die Antwoord o AFI.

Me bañe de cerveza ajena cientos de veces, sentí hasta mi garganta el resonar de las bocinas, viajé como nunca con Bunbury y Calamaro, recordé viejos tiempos con Enanitos Verdes y Jumbo; mis oídos experimentaron con el bulto de bandas nuevas que viene sin parar y que espero siga así; y sufrí el cómo se me escapaban de las manos algunos conciertos, llegaban uno tras otro, llenando a la ciudad de música.

2014, sin duda, un año lleno de satisfacción, al menos para mí, pues es bueno ver que Monterrey sea sede de tan gratos eventos; ahora, ya hemos visto una probadita de lo que viene este 2015, un año lleno de música, un año lleno de éxtasis, un año que promete hacer vibrar el cerro de la silla cuantas veces sea posible, sin duda, un año lleno de rock.

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