LIMP BIZKIT RETUMBA EN MONTERREY

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La nostalgia y el nu metal se fusionaron en una noche explosiva, en el concierto de Limp Bizkit en el Auditorio Banamex.

A pesar de los problemas técnicos, la noche del 24 de Marzo será recordada como una de las mejores para los 4,200 fans (cifra oficial) de Limp Bizkit que se congregaron en el Auditorio Banamex.

A las 9:45 pm, y después de 16 años (año en el que salió su más grande éxito Significant Other), subieron al escenario Fred Durst (voz), Wes Borland (guitarra), Sam Rivers (bajo), y John Otto (batería) para desatar la locura de la gente. “Thieves” y “Why Try” calentaron el ambiente, pero fue con “Hot Dog” que empezaron en verdad a levantar a toda la gente ubicada en zona platinum, de sus asientos, mientras en cancha se formaba el clásico mosh-pit. “Rollin’ (Air Raid Vehicle)” y “Nookie”, desataron la euforia total y en apenas 30 minutos Limp Bizkit había demostrado por qué fue una de las bandas más exitosas de principio de siglo.

Fred Durst, es una persona a la que puedes odiar o amar, el tipo es un showman, y es por eso que a pesar de los problemas técnicos que tuvo Wes Borland, supo mantener la energía y los ánimos de la gente a tope, ya sea subiendo a un niño al escenario o incluso a un fan y ponerse a platicar con él.

El clímax llego con “My Generation”, “Livin’ It Up” y “My Way”, está última interpretada brutalmente, y es que Limp Bizkit no se dejó nada; John Otto y Sam Rivers saben mantener el ritmo y crear una base sobre la que Wes Borland, en definitiva, se luce, con todo y sus atuendos freaks, el tipo está en lo suyo.

Los covers a Nirvana y Rage Against The Machine dieron pie, extrañamente, a que sonara “Move Bitch” del rapero Ludacris, momento aprovechado por Fred Durst para bajarse a cancha y recibir más de cerca el calor de la gente, recorriendo todo el Auditorio Banamex, y en lo que parecía una misión imposible, en medio de tanta gente, los acordes de “Take a Look Around” empezaron a sonar más que apropiadamente, desatando el furor total.

“Break Stuff” fue el cierre perfecto y la noche terminó con Wes Borland aventando su guitarra al aire y Fred Durst despidiéndose y bailando al ritmo de los Bee Gees.

Lo Bueno: La entrega de Limp Bizkit y lo prendido de la gente.
Lo Malo: Los problemas técnicos.

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