CAIFANES HACE VIBRAR A MONTERREY

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El Auditorio Banamex vibró con un intenso show de Caifanes.

Texto y fotografía: Alvarrock García @Alvarrock_GM

Cerca de 10 mil almas se congregaron la noche de este viernes 18 de septiembre, en el Auditorio Banamex del Parque Fundidora, para el ritual rockero oficiado por Caifanes. Desde temprana hora comenzó el movimiento de fans en las inmediaciones del Parque, calentando motores para lo que sería un intenso concierto.

Fue a las 21:20 hrs cuando Caifanes salió al escenario, ante un Audotorio Banamex repleto. El furor se vivió desde los primeros momentos de la presentación, en donde canciones como “Miedo”, “Viento” y “La vida no es eterna” llevaron a los “caifanáticos” a la catarsis total.

Llegarían 2 canciones del álbum debut de Caifanes, “Cuéntame tu vida” y “Te estoy mirando” con las cuales llevaron al público a dar un viaje por aquellos años 80. Saul, Sabo, Diego, Alfonso y el guitarrista invitado, Rodrigo, se mostraron sumamente sorprendidos y emocionados con la espectacular actitud del público, el cual no dejó de corear cada canción, escuchándose inclusive por encima de la música.

La avalancha de clásicos caifanescos continuaría con “Piedra” , “Detrás de ti”, “Aquí no pasa nada” y “Mátenme porque me muero”. Cabe hacer mención que la última tocada de Caifanes en suelo regiomontano no fue hace mucho, fue hace 1 año, en la edición 2014 del Hellow Festival, y esta breve espera parecía que se trataba de varios años, pues el ímpetu del público ante Caifanes fue bestial.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando Saúl hizo un breve homenaje al poeta mexicano, Eraclio Zepeda, fallecido hace algunos días, de quien leyó un poema, para así dedicarle “Antes de que nos olviden”.

“Dioses ocultos”, “Miércoles de ceniza”, “De noche todos los gatos son pardos”, “Aviéntame” y “Amanece” llevarían la noche caifán a un ambiente más denso, con el poderío sónico del quinteto. La parte fin del concierto se acercaba y sería de manera intensa, con el sentimiento a flor de piel con “Perdí mi ojo de venado” y “Nubes”, con la cual Hernández y compañía no pudieron ocultar su emoción ante tanta pasión derrochada por los regios, rematando con “Nos vamos juntos”, con la cual se despedirían por primera vez.

5 minutos de penumbras, 5 minutos de gritos, 5 minutos de espera, era tanta la ansiedad del público caifán que estos minutos parecieron siglos. Y el regreso de Caifanes sería con 2 piezas lentas pero densas, la apasionada “Quisiera ser alcohol” y la desgarradora “Amárrate una escoba”.

Una de las canciones más cantadas de la noche fue “No Dejes que…”, canción que fue prácticamente cantada por el público, quedándose el quinteto boquiabiertos ante el intenso coro. Posteriormente, Saúl haría una pausa para reconocer a Juan Ramón Palacios, creador y conductor del programa de televisión Desvelados, a quien señaló como pieza angular del rock en Monterrey y a quien dedicó el concierto, dando paso a “La Célula que explota” y a “La Negra Tomasa”, esta última en su versión extendida, la cual pocas veces tocan, cerrando de esta manera un concierto vibrante, intenso e incendiario.

Caifanes sigue siendo una banda idolatrada en Monterrey.

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