OBRAS MAESTRAS: THE QUEEN IS DEAD -THE SMITHS

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El 3er álbum de The Smiths resultó ser uno de los mejores discos de todos los tiempos del rock.

Corría el año de 1986, la vida en el Reino Unido era gris y turbulenta a la vez; de repente un disco salió a la luz y cambiaría el curso de la vida de millones de personas de esa región, extendiéndose dicho efecto de manera inmediata fuera del terreno británico: se trataba del disco “The Queen is dead” de The Smiths.

The Smiths ya había dado muestra de ser un grupo fuera de lo común, de ser una banda sumamente creativa, poseedora de una sensibilidad artística extraordinaria, esto comprobado con los 2 discos predecesores a la placa en cuestión, The Smiths (1984) y Meat is murder (1985).

Ante el éxito comercial y artístico logrado con estos discos, el reto que implicaba un tercer álbum era enorme para Johnny Marr, Mike Joyce, Andy Rourke y Morrissey, aunque la banda se lo tomó de la mejor manera y a pesar de algunos problemas con su disquera, el grupo se enfocó en el nuevo disco, desarrollándose las labores de grabación en un clima creativo desenvuelto, tomándose un significativo periodo de trabajo de fines de 1985 a principios de 1986.

El resultado fue “The Queen is Dead”, álbum integrado por 10 temas, todos ellos ricos y fascinantes en su estilo. ¿Qué cosas favorables podemos decir de este álbum? No sé ni por dónde empezar, ya que es una obra maestra, en toda la extensión de la expresión. En el aspecto musical, The Smiths logran confirmar un estilo propio, cosa bastante difícil de lograr, sin que esto les lleve a sonar aburridos o previsibles. Pasan de la balada, al post punk, de ritmos bailables y frenéticos, a las piezas lentas, sin que pierdan fuerza ni encanto.

El maestro Marr suena sublime, con maestría en riffs, arpegios y solos completamente originales, preciosistas, a veces frenéticos, otras veces lentos y sustanciosos. Mike Joyce luce en cada canción, ya sea con un estilo netamente punk y tocando suave cuando la canción se lo pide. Andy Rourke da en ese disco su mejor trabajo, llevando en gran forma el ritmo de cada canción; por su parte Morrissey da cátedra en la interpretación de cada tema, haciéndote sentir intensamente el sentimiento que posee la canción, mostrándose sumamente conmovedor, aumentando el dramatismo con sus característico tono de voz y sus falsetes y gemidos.

Un aspecto a resaltar de “The Queen is Dead” es el aspecto letrístico, Morrissey pasa de la mordaz crítica a la realeza británica, a las letras un tanto cómicas y mordaces, pasando a la “especialidad de la casa”: las letras de amor y las canciones pesimistas y hermosamente dolorosas; destacan indudablemente “The queen is dead”, “Bigmouth strikes again”, “Never had no one ever”, “Some girls are bigger than others”, “I know it’s over” (la preferida de su servidor), y claro, una de las mejores canciones de todos los tiempos “There is a light that never goes out”, en la cual se aborda de manera maravillosa la muerte, como forma de unir a 2 almas de manera definitiva.

The Smiths lograron con “The Queen is dead” un éxito unánime en cuanto a crítica y popularidad con el público, convirtiéndose con el paso del tiempo en una obra cumbre no sólo de los ochentas, sino de la historia de la música popular, logrando influenciar a gran cantidad de bandas.

Hoy en día, este álbum de The Smiths se mantiene como una verdadera joya que sigue ganando adeptos entre las nuevas generaciones, y no es para menos, la calidad y el sentimiento no tienen fecha de caducidad.

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