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El amigroupie: el estorbo de los conciertos

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El Amigroupie es un espécimen que existe en la escena de rock y es odiado por muchos de los asistentes a los conciertos.

Generalmente cuando hay conciertos vemos a personajes que no tienen nada que ver en el evento, o bueno, algunos sí tienen que ver y utilizan al máximo su poder de Amigroupie para tener privilegios muy por arriba de los asistentes que sí pagan sus entradas a los conciertos.

Me he dado cuenta que en automático cuando saludas a un Amigroupie, el vato o morra se sordea como si le fueras a pedir unos 500 pesos o algo así, se sordea, no te conoce o te hace alguna seña que no puede hablarte y siempre de lejesitos, no vayas a querer colarte a los camerinos, o zonas no aptas para mortales.

Otra característica de estos Amigroupie es que, irónicamente, no saben ni que grupo toca en el evento, ¡sí! así de ese pelo, él o ella utilizó sus conectes y obtuvo su “all access” para estar ahí, sin tener idea de que trataba el evento.

Cuando les toca estar entre el grupo y el público, les importa poco no dejar ver a los asistentes que pagaron su boleto y estuvieron horas y horas esperando a su artista preferido; hacen su aparición él o la amigroupie en la barricada y con su celular y brazo tapan la visibilidad de la raza, ah y luego se encabronan porque les dices, “oye baja poquito el celular”, y ¿qué obtienes con esto? que te vean como bicho raro y sin dinero, ya que ellos están en lugar VIP, área de prensa o backstage.

La vestimenta del amigroupie es tan absurda como su lenguaje musical; por ejemplo, las chavas en tacones, ¡WTF! ¿en tacones en el Parque fundidora?, ahh y ¡con sombrero tipo pasarela de moda y en la noche! ¿Qué onda con esto chavas amigroupies?, neta: ya no existe HOLA MONTERREY. Unos jeans, playera y converse y ¡listo!, evita que algunos cientos de personas te volteen a ver como loca del evento, just saying.

Los vatos sí son más precavidos en estos menesteres: se visten más normal, aunque no dejan de “cajetearla” ya que se ponen a bailar tipo chuntaro style con cualquier grupo de aires latinos; usualmente traen camisa de vestir, con uno o dos botones abrochados y con actitud de “Mirrey”.

Ah pero cuando los de seguridad les hacen algún comentario, ni tardos ni perezosos, lanzan su grito diciendo, “vengo con éste, o con aquel, ¡qué te pasa wey!” sin embargo terminan quitando a los amigroupies, para poder llevar a cabo el evento como estaba programado logísticamente.

Otra onda de estos cuates es que tienen que explotar al máximo su facebook, twitter o instagram, subiendo fotos cerquita del artista, o de los camerinos, o arriba del escenario, presumiendo al máximo su aventura musical entre sus conocidos, que, como tampoco conocen del evento, terminan creyéndoles sus historias asombrosas.

Hablando con algunos amigos músicos, me han hecho varios comentarios como: “éste wey solo me habla cuando toco”, “creen que soy ticketmaster” o “no seas gacho no te cuesta nada”, aborreciendo las peticiones de sus amigroupies, sin embargo de una u otra manera siempre obtienen su acceso de alguna forma.

Y esto es un mal que abarca todos los estratos sociales, todos los que lo consiguen sienten que tienen derechos por encima de cualquier asistente al evento, y tu amigo, con el que cenaste ayer, ha dejado de serlo ya que dejó de ser un simple mortal para volverse Amigroupie; y lo peor de todo es que no se quitan la pulsera de VIP o All Access durante varios días después del evento, para recordarte lo miserable que eres (según él o ella), una vez que se la quitan pierden el hechizo y vuelve a ser tu amigo.

En síntesis: los amigroupies son más molestos que una patada en los testículos un domingo por a las 8am a 4° de temperatura. ¿O no?

Estas historias y otras más bizarras de los Amigroupies próximamente…..

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