Historias de rock: el rencuentro de Syd con Pink Floyd

Los 4 miembros de Pink Floyd habían quedado muy impactados ante la experiencia

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Durante la grabación del disco “Wish you were here” de Pink Floyd, Syd Barrett se rencontró con sus antiguos compañeros.

Hablar de Pink Floyd es hablar de una banda legendaria: majestuosos discos, giras y conciertos impactantes y, claro, muchas historias sumamente interesantes alrededor del grupo, algunas de ellas bizarras, escandalosas, otras tristes y emotivas, dentro de este último grupo de anécdotas destaca el emotivo rencuentro de Syd Barrett con Pink Floyd.

5 de junio de 1975: Pink Floyd se encontraba en pleno trabajo de post producción de su disco “Wish you were here”; las sesiones de trabajo habían sido extenuantes y llenas de tensión, la banda traía una especie de resaca después de la vorágine del maravilloso “Dark side of the moon” y los egos y las diferencias al interior del grupo estaban haciéndose manifiestos, aunque, a pesar de esto, los resultados obtenidos eran muy buenos.

De repente, esa tarde, cuando trabajan en “Shine on you crazy diamond”, un extraño personaje ingresó al estudio de grabación, nadie sabía quién era. Era un sujeto pálido, obeso, completamente rapado y con las cejas depiladas, su mirada estaba vacía y parecía estar en otro mundo, no ahí en los estudios de Abbey Road. Nadie le prestó mucha atención, unos pensaban que era amigo de alguien, otros que se trataba de alguna persona del staff o de personal administrativo de los estudios.

En determinado momento, David Gilmour sintió algo al mirar a aquel sujeto raro, había algo que le llamaba la atención de él, pero no podía determinar qué; al escrutar la mirada vacía de este hombre David se dio cuenta de quién se trataba: era Syd Barrett, el primer cerebro de Pink Floyd, aquélla mente alucinada creadora de “The Piper at the gates of dawn”, aquél al que echaron de la banda porque su mente psicótica se había vuelto un obstáculo en el camino del grupo, aquél que se había ido a dar una vuelta al espacio, quedándose allá por siempre.

David de inmediato le comunicó esto a Nick, Roger, Rick y al resto del equipo, la reacción fue de estupor primeramente, después de completa emoción, se dice que David y Roger se echaron a llorar.

Como se mencionó líneas arriba, el estado de Syd era lamentable; a pesar de esto y de que parecía estar ausente, se mantuvo platicador, aunque, obviamente, muy incoherente. Dijo que había ganado mucho peso debido a que había estado comiendo muchas chuletas de cerdo y que tenía una televisión a color; por otro lado, decía que quería participar en la grabación, quería aportar en las guitarras de las canciones, pero al escuchar lo que Pink Floyd tenía trabajado se limitó a decir, con gran desgana, que no entendía las canciones; la canción que había escuchado era “Shine on you crazy diamond”.

Al finalizar la tarde la banda tendría un convivio, ya que ese día David Gilmour se casaría, invitaron a Syd a acompañarlos y éste aceptó y acudió; obviamente, la mente de Barrett se encontraba aun viajando por el espacio sideral, por lo cual no encajó en la reunión y se fue sin despedirse.

Los 4 miembros de Pink Floyd habían quedado muy impactados ante la experiencia; Syd continuó su aislamiento en casa de su madre, alejado completamente de la música y los reflectores, hasta su muerte el 7 de julio de 2006, a causa de cáncer, momento en el que Roger, Rick, David, Nick y el resto del mundo volvieron a saber algo de él.

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