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Obras maestras: “Unknown pleasures” – Joy Division

10 canciones integran este disco de Joy Division, 10 canciones cargadas de rabia, profundidad, pesimismo, oscuridad y de un aura tétrica e inquietante.

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Joy Division tuvo con “Unknown pleasures” uno de los mejores debut discográficos en la historia del rock.

Corría el año 1979, un año caracterizado por cambios sociales, políticos y, por ende, culturales; en cuanto al rock, se vivía durante esta época un sinfín de cambios, evoluciones y distorsiones: el rock progresivo se aferraba a mantenerse, los conciertos de estadio eran ahora la constante, separándose de los lugares pequeños, perdiéndose así el conecte entre público y bandas, el metal comenzaba a tomar forma y el punk iniciaba su decaimiento.

Dentro de esos momentos convulsos, una banda de Manchester fraguaba un disco que a la postre se convertiría en un estandarte de cambio, la banda se llamaba Joy Division y el disco en cuestión recibiría el nombre de “Unknown pleasures”.

A principios de abril del año mencionado, Joy Division ingresó al estudio de grabación para trabajar en su álbum debut, después de tener cerca de 3 años de camino recorrido como banda, primero como Warsaw y después con el nombre por todos conocido.

Las sesiones de grabación estuvieron dirigidas por Martin Hannett y duraron apenas 17 días, debido al limitado presupuesto con que contaban, pero vaya que éstas fueron sustanciosas, ya que los resultados obtenidos fueron impactantes.

En total 10 canciones integran este disco de Joy Division, 10 canciones cargadas de rabia, profundidad, pesimismo, oscuridad y de un aura tétrica e inquietante. Gran mérito tiene el trabajo de Hannett como productor, ya que supo lograr un sonido frío y con eco, beneficiando así el trabajo de Peter Hook en el bajo y Stephen Morris en la batería.

Es precisamente el bajo de Hook el que marca la línea musical de este disco, teniendo un papel protagónico; Bernard Sumner realiza un trabajo genial en la guitarra, colaborando con la atmósfera gótica del disco y tomando también un papel preponderante con riffs y solos; el ya mencionado Morris mantiene un estilo muy particular en la batería, siendo versátil en cuanto a la intensidad y fuerza impuesta a su instrumento.

Por su parte, Ian Curtis se muestra brutal en cuanto a capacidad interpretativa, esa voz tan grave y fría queda ad-hoc a la temática de las canciones.

Destacan “She lost control”, “Shadowplay”, “Disorder”, “New dawn fades” y “Candidate”. Con este álbum, Joy Division logró confirmar una nueva forma de hacer y entender el rock, teniendo como base al punk, agregándole toques de Bowie, Kraftwerk e Iggy Pop.

“Unknown pleasures” es, sin duda, una de las obras maestras del rock y uno de los discos más influyentes de todos los tiempos.

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