El rock y el negocio de la nostalgia

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La nostalgia, dentro del rock, se ha convertido en una máquina de hacer dinero.

Nostalgia: “Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.”

“Todo tiempo pasado fue mejor”, frase usada desde tiempos inmemoriales y que es aplicada en todos los ramos de la vida, siendo en el rubro de la música una sentencia reiterada. ¿Será cierto?, ¿el “rock de antes” era mejor?, ¿las bandas nuevas se quedan cortas en creatividad y actitud? Son algunas cuestiones que la mayoría se hace, resultando respuestas por demás diversas. Lo que sí es innegable es que la nostalgia es un elemento que ha estado y estará siempre presente en el rock. Como ejemplos de lo anterior podemos destacar los casos de los “Rencuentros”, los “Tributos” y las bandas que siguen de gira por todos lados, teniendo años sin grabar. Vamos por partes.

Reencuentros

Muchas bandas han fallecido, ya sea por luchas de egos, cuestiones monetarias, entre otras causas; pasan los años y tal vez cada uno de los integrantes del grupo en cuestión no pudieron lograr un éxito mayor al obtenido anteriormente, el dinero escasea y no queda de otra más que fraguar el retorno como banda; algunos dicen que si vuelven es por amor a la música, por volver a sentir esa magia que vivieron sobre el escenario y otras motivaciones, pero nadie puede negar que la$ razone$ de mayor peso son econcómicas.

Los rencuentros son un verdadero negocio, contados casos de este tipo de iniciativas han fracasado, ya que la nostalgia del público es tal, que la expectación ante el reagrupamiento de determinada banda genera movilizaciones completas. Incluso hay una pseudo-nostalgia, por llamarle de alguna manera a lo ocurrido con generaciones de público que no vivieron a esas bandas que ahora regresan, generándose un mercado aun más amplio para el negocio del rencuentro.

Ahí están los casos de The Eagles (según se odiaban, y sólo regresarían cuando se “congelara el infierno”), la breve pero millonaria gira de The Police, Stone Roses, Genesis, LCD SoundSystem, o los reagrupamientos con integrantes de peso que habían abandonado el grupo, como los casos de Ozzy y Black Sabbath, Guns N’ Roses, Misfits, entre otros. En el caso del rock en español tenemos los casos de Héroes del Silencio, Soda Stéreo, Caifanes, Fabulosos Cadillacs, Zurdok, con sus diversos grados de éxito y con diferentes duraciones.

Todos estos ejemplos han dejado una derrama económica brutal para dichos músicos y las agencias que se encuentran detrás de ellos…la nostalgia es una máquina generadora de dinero.

Bandas que no hacen música nueva

Por otro lado, está el caso de las bandas que tienen años y años sin grabar, dedicándose únicamente a dar conciertos, “viviendo de sus rentas”; aquí podemos mencionar el caso de Roger Waters, The Who, Rolling Stones, los cuales se encuentran más que activos, dando concierto en diversas partes del mundo pero tienen, aproximadamente, 10 años de nada de música nueva. Y se entiende: no necesitan hacer nueva música, a final de cuentas la gente va a sus conciertos buscando escuchar los grandes clásicos que han creado. La Nostalgia puede más que el hambre de música nueva.

Tributos

Y finalmente el fenómeno nostálgico más persistente: los tributos. El mundo entero se ha venido llenando de bandas tributo, no solo en los circuitos locales o pequeños foros, sino que incluso han alcanzado a permear en los grandes escenarios de varios países.

Hay bandas tributo a los más grandes, como es el caso de The Beatles, Queen, The doors, U2, Rolling Stones, Elvis, Hendrix, algunas de estas bandas consiguiendo la etiqueta de bandas tributo “oficiales” o “reconocidas” por algún miembro de la banda original o de algún familiar de algún miembro fallecido.

Ya en el caso de nuestro país, el asunto de los tributos va muy lejos. Ya se le hace tributo a cualquiera, o incluso se crean conceptos de conciertos tributo, ya sea al “indie”, al brit pop, a la invasión británica de finales de los 60’s, al metal progresivo, a la saga de conciertos de MTV Unplugged, a las voces femeninas del rock, al rock en tu idioma, etcétera.

¿Que si los tributos son algo malo? Bueno, creo esa es una pregunta que será respondida, según la óptica de cada quien. A las “bandas de verdad” (espero este término no hiera susceptibilidades) consagradas generalmente les tiene sin cuidado el fenómeno de los grupos tributo, a final de cuentas mantienen vigentes sus canciones; a los antros y organizadores de este tipo de eventos les resulta, por lo general, un buen negocio, una apuesta de ganancia más segura que otro tipo de eventos. Mientras que a las “bandas de verdad” jóvenes, emergentes o que están en vías de consolidación sí les puede llegar a afectar, puesto que los organizadores de conciertos los ven como una apuesta poco redituable, con lo cual se cierran algunas opciones de espacios a las bandas de material original. La Nostalgia representa una apuesta segura.

¿La nostalgia acabará con el rock? No lo creo. Puede complicar las cosas para las bandas emergentes, pero es cuestión de que le dediquen el doble de esfuerzo, y que el público y medios giren sus oídos hacia esas propuestas originales y le den el real valor que merecen.

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