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Historias de Rock: A 45 años de Avándaro

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el 11 y 12 de septiembre de 1971 se efectuó el legendario Festival de Rock y ruedas de Avándaro, el primer gran festival rockero de nuestro país.

Un día como hoy, pero de hace 45 años, se llevó a cabo uno de los acontecimientos musicales más importantes dentro de la historia de la cultura popular de nuestro país: el Festival de Avándaro. En efecto, los días 11 y 12 de septiembre se realizó un festival sui generis para esa lejana década de los 70’s en nuestro país, en la que cualquier aglomeración de jóvenes le resultaba al gobierno peligrosa y, por ello, no permisible.

La oscura aura de Tlatelolco y la represión de movimientos estudiantiles alrededor del país, la llamada “Guerra sucia” desarrollada entre grupos subversivos y el Gobierno, más un clima social enrarecido, hicieron de este festival algo que resultaba impensable. Pero fue gracias a la inquietud que había por parte de unos jóvenes empresarios, quienes buscaban reactivar las carreras en la zona del Estado de México, la forma en que el Festival de Avándaro se pudo gestar.

Resulta que a principios de 1971, los empresarios Alfonso y Eduardo López Negrete, buscaban realizar una simple carrera de autos en la zona de Avándaro, la idea fue creciendo al incluir una fiesta mexicana, puesto que el evento de proyectaba realizar en septiembre. Al proyecto se sumaron Luis de Llano, productor de Televisa, (quién diría que el creador de proyectos plásticos como Garibaldi y Timbiriche haya sido un notable colaborador de este Festival) y Justino Compeán, sí, el ex directivo del Fútbol mexicano, quien en ese entonces era directivo de Coca Cola, además de otros colaboradores. Fue tal el impulso que alcanzó el proyecto que se logró reunir un presupuesto considerable y se pudo obtener apoyo de figuras como Jacobo Zabludovsky.

Finalmente se estableció una fecha: el 11 de septiembre sería el festival musical y el 12 las carreras; en un inicio se pensó que no habría éxito en cuanto al talento a reunir, ya que las 2 cartas fuertes que se pretendían no se pudieron conseguir, me refiero a Javier Bátiz y a La Revolución de Emiliano Zapata. A pesar de esto, la planeación del Festival de Avándaro continuó y se logró reunir a las bandas Three Souls in my mind, Tinta Blanca, Dug dug’s, El Amor, Bandido, Los Yaki, El Ritual, Peace and Love, La división del norte, El Epílogo y Tequila.

La respuesta lograda sobrepasó y por mucho lo que se esperaba: la cantidad de público que estimaban los organizadores era de 25 mil personas y al final asistieron arriba de 300 mil. De hecho la llegada de los asistentes comenzó desde el jueves, lo cual, aunado a la lluvia que cayó, llevó a los organizadores a cancelar la carrera y limitarse al festival musical, el cual inició el sábado 11 por la tarde – noche, terminando el domingo por la mañana.

El saldo fue blanco: hubo algunos incidentes menores, algunas emergencias médicas nada graves. Pero la satanización de los medios y de ciertos sectores políticos, religiosos y sociales no se hizo esperar. Muchos medios pintaron el Festival de Avándaro como una sucursal de “Sodoma y Gomorra”, el clero lamentó y condenó el festival, señalando que este tipo de eventos ponían en riesgo a la juventud mexicana y la clase política, casi de forma generalizada, se proclamó en contra del evento.

Algunos hechos acontecidos en este festival escandalizaron a la sociedad; por un lado, lo ocurrido durante el set de Peace & Love, en el que ejecutaron canciones que en ese entonces resultaban por demás censurables como “Marihuana”, además de lanzar consignas políticas en “We got the power”, en la que el cantante remataba después del “Tenemos el poder” con un “Chingue su madre el que no cante”, momento en el cual la transmisión que se hacía del festival vía radio se interrumpió, marcando para muchos el fin de los conciertos masivos de rock en nuestro país.

Por otro lado, resultó de escándalo el caso de “La Encuerada de Avándaro”: una chica que se encontraba disfrutando del festival, en determinado momento decidió quitarse la blusa y después todo lo demás, hecho que quedó registrado en diversas fotografías que se tomaron del evento. Por cierto, la famosa “Encuerada de Avándaro” es de Monterrey, tenía 16 años en ese entonces y se despojó de la ropa, según entrevistas que dio tiempo después, en parte como un acto de liberación.

Durante cerca de 10 años el Gobierno, tanto en el orden federal como en los Estados, negaron permisos para conciertos masivos de rock, por ello bandas extranjeras que vivían sus mejores momentos nunca pisaron suelo mexicano. Luego de Avándaro el rock terminó por ser asociado con las drogas, el alcohol, el libertinaje y la subversión, siendo satanizado por mucho tiempo.

Afortunadamente las cosas fueron cambiando; hoy, incluso, vivimos una fiebre por los festivales de rock, cosa que hasta se ha convertido en un verdadero negocio… ¡Cómo cambian las cosas!

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