Cafe Iguana

Turf en Monterrey: la primera vez, y fue en “el Iguana”.

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Coincidencias hay pocas en la vida, Turf en Monterrey quizás fue una de ellas.

 

Fue el jueves jueves 3 de noviembre que Turf, después de más de veinte años de carrera, se presentó por primera vez en tierra regia. Fue un show en el que tuvimos la oportunidad de escuchar, en breve, su historia musical. Potente, dinámico y sorpresivo, así sonó Turf.

“Kurt Cobain” fue la canción que inició la velada. “No se llama amor” y “Cuatro personalidades”, le secundaron.

Al fin dijo Joaquín Levinton, vocalista de la banda. Por primera vez en Monterrey. Y la ovación le dio la bienvenida. “Qué sacrificio” sonó, y por todas partes, entre el público disperso en el lugar, se escuchaba a alguien corear.

Joaquín Levinton hizo ademán de invitarlos a acercarse al escenario y el público atendió a la demanda. Entre el público, de pronto, reconocimos un rostro familiar, era Raúl Sencillez -de Caligaris- que con trago en mano saludaba a los asistentes que se acercaban a él para tomarse “la selfie”. Y se le vio entusiasmado, corenado y bailando al ritmo de “Mambo”.

Luego “Magia blanca” sobrevino, y de ahí, la primera sorpresa de la noche: al escenario subió Agustín Cuadrado -trompetista de Caligaris- para acompañar a Turf en el tema “Casanova”. Y continuaron con “La canción del supermercado”, uno de los temas más recientes de la banda; tema que junto con “Kurt Cobain” marcaron el regreso de Turf a los escenarios, luego de un largo receso de siete años.

Y entonces, para sorpresa de muchos, Joaquín Levinton cedió escenario a Los Caligaris, que asaltaron el escenario para interpretar Kilometros. Y las playeras se agitaron a lo alto, y el público enloqueció.

Luego, Turf retornó. Y ahí estaban: dos grandes bandas compartiendo el mismo escenario; el mismo que nueve años atrás recibió por primera vez a Los Caligaris; el mismo que los catapultó.

Y parecía que ahí acabaría todo, la despedida era inminente, pero vaya sorpresa, cuando comenzaron las primeras notas de: “Pasos al costado”, canción que se ha convertido en el himno de Turf , y con la cual sus seguidores se identifican -lo mismo que Kilometros con Caligaris-. Y así, entusiasmados, como en una fiesta íntima, con los amigos, abrazados, cantando a coro, Turf y Los Caligaris hicieron fusión con el público que demandó otra.

“Yo no me quiero casar ¿y usted?” cerró el show. Fue un show intenso, enérgico. Fuimos pocos los que coincidimos esa noche con Turf y Los Caligaris, pero al final parecimos bastar.

 

 

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