A 23 años de “El Nervio del Volcán” de Caifanes

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El cuarto disco de Caifanes salió al mercado el 28 de junio de 1994.

Hoy es una fecha especial para el rock mexicano, ya que un día como hoy, pero de 1994 salió a la luz un disco que marcaría un hito dentro del rock azteca, me refiero a “El Nervio del Volcán”, de Caifanes.

Este fue el cuarto disco en la carrera de la banda surgida en 1987. Representó un momento de evolución para ellos, puesto que de ser un quinteto pasaron a ser un trío, ya que en el camino que siguieron después de “El Silencio”, Sabo Romo y Diego Herrera decidieron no continuar en la banda.

Este disco también representaría la internacionalización de Caifanes, ya que la proyección fuera de México y Estados Unidos comenzaba a afianzarse, puesto que mucha gente de la industria volteó a México para ver quiénes eran esos tipos que mezclaban el rock con sonidos latinos y hasta prehispánicos.

Como ejemplo de lo anterior destaca el hecho de la grabación del material MTV Unplugged, el ser escogidos para abrir los conciertos de los Rolling Stones, la apotéosica gira por Colombia o ser seleccionados por la leyenda Peter Gabriel, para su gira internacional WOMAD.

Pero, ¿era para tanto? ¿”El Nervio del Volcán era, en efecto, un disco memorable o se trataba de una buena campaña publicitaria, moda, el inicio del boom latino?

El que escribe opina lo primero. Esta obra de Alfonso André, Alejandro Marcovich y Saúl Hernández no es cualquier disco, es un álbum redondo, sin puntos bajos. En él hay una vorágine de sensaciones, las cuales son transmitidos al escucha de manera inevitable e inmediata desde el primer track: “Afuera”.

En “El Nervio del Volcán” hay sensualidad, hay dolor, hay frustración, coraje, desesperanza, hay vida y hay muerte, teniendo como eje un rock a veces duro, a veces exquisito, con aires de mexicanidad que no se perciben forzados ni cercanos a los clásicos clichés.

El productor, Greg Ladany (The Church, Toto, Fleetwood Mac, Kansas), supo encausar las ideas y energías de la banda, brindándoles cierta libertad creativa.

Cada uno de los integrantes de la banda luce en su rol; Alejandro Marcovich alcanzó su punto más alto en “El Nervio del Volcán”, riffs, solos, atmósferas, en fin, dio muestra de virtuosismo y logró crear un sonido latinoamericano neto, definiendo su propio estilo en la guitarra.

Por su parte, Saúl Hernández luce emotivo en cada tema, logrando transmitir una amplia gama de sentimientios, cosa que le ha distinguido desde el principio de su carrera.

Alfonso André también logró dar uno de sus mejores trabajos, en este cuarto disco de Caifanes, confirmando también un estilo propio, que lo coloco como uno de los referentes de la batería dentro del rock mexicano.

El disco se vio enriquecido con el talento de músicos como Federico Fong y Stuart Hamm en el bajo, el legendario Graham Nash en la armónica, Jerru Hey en la trompeta, Yann Zaragoza en teclados, Lenny Castro en percusiones, entre otros.

“El Nervio del Volcán” marcaría un antes y un después en nuestro rock, un obra que queda ahí como una de las joyas indiscutibles del rock hecho en México.

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