Con alma de negro y pasión, el Haragán se presentó de nuevo en Escena Monterrey.

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El Haragán y Cía. pisó de nuevo tierras regias. Y lo hizo para presentarse el día de ayer por la noche en Escena Monterrey. Fue una noche llena de éxitos, de remembranzas, en un show que se extendió por más de dos horas.

“Cuando yo era pequeño comencé a rockanrolear, tengo el blues en la sangre, tengo alma de negro”, canta El Haragán. Y esas palabras se extienden al escenario, y poseen a los músicos que lo acompañan. Y es que El Haragán y Cía es una banda a la que se le nota la experiencia, el profesionalismo y la pasión, ésas que los han llevado a trascender por los años. Se les nota en la seguridad al estar parados sobre el escenario, al ejecutar; lo transpiran al cantar. Los arreglos, los músicos, todo ese trabajo y lo recorrido se traduce en esas líneas de “Alma de negro”, y se viven en la experiencia de presenciar su show en vivo.

La noche de anoche, fue la segunda vez que Luis Álvarez, El Haragán, se presentó con su show completo en Monterrey.  Fue ésta, también, la segunda vez que lo hace en este escenario, el Escena Monterrey. El show que anterior, fue hace un año: el 15 de agosto del 2015. Muchos de los que anoche asistieron, también estuvieron en aquel.

Fueron 800 personas congregadas, entre los que resaltó una audiencia muy variada: familias completas, un público que iba desde los cinco años a los cuarenta y tantos -no digamos más-. Y es que ése es el efecto Haragán; ese es el fenómeno del rock: unir generaciones.

Fue una noche intensa, llena de éxitos. “Vine a…”, “Alma de negro”, “La perra brava”, “A esa gran velocidad”, “No estoy muerto”, “Bajando en la esquina”, “En los años 30”, “Mi muñequita sintética”, “Sobreviví”, “El chamuco”, “Morir de noche”, “Hipócrita”, “Piénsalo bien”, “Campeón”, “Basuras” y “Qué va a ser de él, Dios?” se corearon a todo pulmón. La espera de más de 4 bandas teloneras, valió la pena.

A donde quiera que dirigías la mirada se veía a alguien cantando y bailando. Era un ambiente sincero, apasionado; un público que se atesora. El slam, claro está, hizo alboroto cuando “Mi muñequita sintética” comenzó a sonar. Y la gente no paró.

El pelo en el plato fue un incidente con una persona del público que baño a Luis –El Haragán- de cerveza, a mitad del show, obligándolo a parar para secarse y cambiarse la camisa negra por una de Los Pumas –club de fútbol-.

Fue un show que se alargó por más de dos horas y que cerró majestuosamente, con un set recargado que incluyó: “Juan el descuartizador”,  “Él no lo mato”, “Aburrida la vida” y “Extrañando el corazón”.

Al final todos se fueron extasiados. No faltó ni una sola de las canciones que demandaba el público.

El Haragán y Cía, agradecido, se despidió prometiendo regresar. Adelantó también que, para la próxima compartirá escenario con El Tri, en un show que, al parecer, ya tiene fecha pactada.

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