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Led Zeppelin: ¿la máquina perfecta del rock?

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Led Zeppelin es considerado por muchos como la banda perfecta del rock, ¿será una exageración?

Monstruos del rock hay muchos: The Beatles (aunque el “Cuarteto de Liverpool” es, más bien, el fenómeno de la música popular más grande de la historia), Queen, los Rolling Stones, Black Sabbath, The Doors, AC/DC, Nirvana, The Who; aparte de estos grupos, existe una banda que ha sido catalogada como una de las representaciones perfectas del rock and roll, dicho grupo estaba integrado por 4 virtuosos, por 4 impactantes músicos, se hacían llamar Led Zeppelin.

Hablar de Led Zeppelin es hablar de un poderoso conjunto de almas que vibraron juntas por cerca de 12 años, de 1968 a 1980.

Son muchas las virtudes que poseía la banda conformada por John Bonham, Jimmy Page, John Paul Jones y Robert Plant, entre ellas resalta claramente su versatilidad: Led Zeppelin podía hacer una canción folk de tintes dulces y emotivos, tocar un blues con el más puro sentimiento de ese género, ejecutar una potente canción cargada de duros y densos riffs (pioneros del heavy metal), acercarse al reggae, introducir arreglos de orquesta, entre otras corrientes musicales.

Y no sólo eso, Zeppelin tenía muchas caras, su lado desmadroso (muy muy desmadroso), su lado emotivo, romántico, la faceta mística o la cara sexosa.

Asimismo, otro aspecto que sobresale de Led Zeppelin es que cada integrante es un virtuoso de su instrumento.

John Bonham es considerado, por la mayoría, como el mejor baterista de todos los tiempos, el mismísimo John era el motor incansable del grupo, el cual era poseedor de un feeling brutal a la hora de crear ritmos y jugar con variaciones y combinaciones.

Jimmy Page es, claramente, un genio de la producción y un guitarrista de gran altura, sus riffs densos y sus brillantes solos lo encumbraron como uno de los primeros héroes de la guitarra en la historia.

John Paul Jones es una maravilla, como bajista desarrolló un sonido que lo diferenciaba de los demás, y como tecladista y arreglista enriqueció de gran manera cada canción de la banda.

Por su lado, Robert Plant es uno de los mejores front man de la historia, esto gracias a su contundente presencia y manejo escénico, a su carisma, capacidad de interpretación y a su notable voz.

Led Zeppelin es una de las bandas más comerciales de rock de todos los tiempos, ni más ni menos que más de 300 millones de copias vendidas a lo largo y ancho del mundo hablan por sí solas.

Sus conciertos eran apoteósicos, una verdadera locura, siendo el público de este grupo uno de los más intensos.

Por otra parte, el lado místico – oscuro de Led Zeppelin ayudó a crear muchos mitos alrededor de la banda, los cuales ayudaron a acrecentar la fama de los creadores de “Inmigrant Song”.

Los argumentos de los detractores de Led Zeppelin son diversos, hay quien los critica y no les perdona que jamás se hayan acercado a una causa social y que se mantuvieran ajenos a la política. Aunque esta falta de “compromiso político” puede ser visto también como una virtud, ya que lo de Page y compañía no era la demagogia ni los dobles discursos, a diferencia de muchas bandas de la época.

Pero sí hay un aspecto que ha venido ensombreciendo un poco el legado de Led Zeppelin: el grupo ha sido señalado y demandado en varias ocasiones por plagio; canciones como “Your time is gonna come”, “Dazed and confused”, “Whole lotta love”, “Black mountain side” y más recientemente la maravillosa “Stairway to heaven”, han sido objeto de controversias legales y mediáticas.

A pesar de lo anterior, Led Zeppelin es considerado por una gran cantidad de personas como la banda que mejor representó la esencia del rock and roll, canciones como “Rock and roll”, “Inmigrant song”, “Stairway to heaven”, “No Quarter”, “Communication breakdown”, “Kashmir”, entre otras, son verdaderas joyas del rock, llenas de poderío, sentimiento y genialidad.

¿Led Zeppelin es la máquina perfecta del rock? La mejor decisión la tienes tú.

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A 38 años del mítico muro pinkfloydiano

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El 30 de noviembre de 1979 salió a la luz un disco que marcaría la historia del rock: The Wall, de Pink FLoyd.

Pink Floyd terminaba la gira “Animals” el 6 de julio de 1977 en Ontario, Canadá, y ocurría un incidente que sería el inicio de uno de los fenómenos musicales más grandes del siglo XX: un fanático le exigió a Roger Waters en pleno concierto que se acercara hacia el público, lo que provocó que el bajista perdiera la cordura y se abalanzara sobre el fan para escupirle en la cara.

Al acabar el show, Waters comenzó un proceso de análisis sobre lo que había sucedido: era demasiado el hartazgo que le producía la fama y los mega conciertos masivos que estaban haciendo.

De esta manera surge la idea de poner una barrera que dividiera al público del escenario, extendiéndose esta idea hacia todos los tipos de barreras que tenemos o nos ponemos las personas.

Roger creó la trama basándose en un rockstar ficticio llamado “Pink”, explorando a través de la historia de este personaje las barreras que todos ponemos para evitar afrontar nuestros miedos y errores.

Llegó el momento en que la banda estaba analizando qué camino seguir creativamente y Waters puso a discusión dos ideas para el futuro: una de ellas fue rechazada ya que era demasiado personal (lo que a la postre fue el álbum solista de Roger, “The Pros and Cons of Hitch Hicking) y la otra era el ambicioso y descabellado proyecto THE WALL, siendo éste el escogido por la banda.

Así, Pink Floyd ingresó al estudio de grabación en abril de 1979, rolándose por estudios de Francia, Nueva York, Los Angeles y Londres, siendo los productores del disco Roger Waters, David Gilmour y el afamado Bob Ezrin.

El ambiente al interior del grupo no era tenso sino lo que le sigue. Roger Waters no quería en la banda al tecladista Rick Wright y obligó a los demás a aprobar la salida de Rick del grupo, con la amenaza de disolver el proyecto si esto no se daba.

Así, la participación de Wright fue mínima y en los conciertos posteriores participó como mero músico de sesión, deslindado ya del grupo.

El resultado fue un disco conceptual, con letras agudas, filosas, a veces sumamente conmovedoras, cargado de críticas sociales, familiares (incluso temáticas edípicas) y a la industria de la música, y claro, el tema que siempre acompañó a Pink Floyd: la locura.

Es en gran parte una historia autobiográfica. Waters se proyecta de más en la trama, incluyendo el fallecimiento de su padre en la 2ª Guerra Mundial.

Por otro lado, se hacen notables alegorías a Syd Barret y sus problemas mentales, y claro una dosis de ficción.

El personaje central, “Pink”, es un rock star que se derrumba mentalmente en una habitación de hotel al estar en plena gira, al cual le llegan flashbacks sobre su vida, cargados de dolor.

En cuanto al sonido, éste se diferencia de otros álbumes de la banda por poseer un sonido más duro, crudo y directo, dejando de lado los largos pasajes instrumentales de discos pasados.

Nick Mason suena más potente que nunca en la batería. Hay un excelso trabajo de teclados, sintetizadores y de órgano Hammond, siendo éste último el que le da gran personalidad al sonido del disco.

Por su parte Waters siempre contundente en sus líneas de bajo (¿hay alguna línea de bajo más alabada y conocida que la de Another brick in the wall 2”?).

Por su parte Gilmour luce enormemente con sus poderosos riffs, dulces armonías y sus solos de antología (para muchos críticos y fans el sólo de “Comfortably numb” es el mejor “solo” de guitarra de la historia).

El trabajo vocal es sobresaliente, percibimos a un Waters que transmite muchísimo, llegando a ser a veces desgarrador, y Gilmour con su ya característico tono vocal siempre armonioso.

26 temas componen esta obra maestra, si bien es cierto que tiene ciertos altibajos es innegable que estos son los menos, el disco trae grandes canciones de altos vuelos, siendo memorables “Mother”, “Hey you”, “Goodbye blue sky”, “Vera” y la portentosa “Comfortably numb”.
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La gira de este disco constó sólo de poco más de 5 conciertos, debido al costo que implicaba realizar la logística del evento: en pleno concierto decenas de personas del staff colocaban una serie de ladrillos gigantes de cartón, hasta levantar un enorme muro el cual al finalizar era derrumbado.

Dicho muro servía como pantalla en la que se proyectaban alucinantes imágenes creadas por Gerald Scarfe, además se utilizaban marionetas gigantes, se contaba con un equipo de sonido e iluminación de primer nivel. Son, por mucho, los conciertos más impactantes que se han realizado en toda la historia.

Para muchos se trata de una obra sobrevalorada e inflada, a mi parecer se trata de un disco clave en la historia no sólo del rock, sino de la música popular del siglo pasado.

Es un álbum ambicioso que cumple con su cometido: generar impacto, consciencia, hacer una cruenta crítica a todos los círculos humanos, pero haciéndolo de manera artística, elegante, original y virtuosa.

A 38 años de haberse dado el proceso creativo de The Wall queda claro que éste disco no ha perdido vigencia, al contrario, se sigue vendiendo y escuchando en la radio, a pesar de las modas y cambios en la industria musical, además de que la banda sigue ganando adeptos entre niños y adolescentes.

La pared sigue firme.

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El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey

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El 28 de septiembre de 2008, Manu Chao nos regaló uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León.

Los conciertos de Manu Chao se caracterizan por su gran explosividad y esto lo pudieron confirmar las miles de personas que presenciaron su show en Monterrey, realizado ni más ni menos que en La Huasteca.

Fue el 28 de septiembre de 2008 ese día mágico, en el que esas caprichosas formaciones serranas formadas en la Prehistoria se convirtieron en el mudo y, a la vez, majestuoso escenario de la presentación del cantante franco – español.

Después de soportar conflictos para ingresar al paraje, de caminar y caminar, de una prolongada espera y filas larguísimas, la gente pudo disfrutar de las participaciones de DJ Klandestino y Sonidero Nacional, quienes cumplieron con la misión de calentar el ambiente.

Fue a las 21:30 horas cuando Manu Chao se apoderó del escenario de La Huasteca, para generar de inmediato el furor con “Panik Panik” y “El Hoyo”.

La cifra de asistentes varia, algunos dijeron en su momento que fueron 9 mil otros que 12 mil la cantidades de fanáticos presentes en ese concierto, pero lo que es cierto es que todos vivieron con intensidad este evento.

Como es común en el estilo de Manu Chao, el rock, el ska, el punk, el reggae y otros ritmos estuvieron presentes, logrando una comunión con el público a través de canciones como “La primavera”, “Me gustas tú”, “Welcome to Tijuana”, entre otras.

El exlíder de Mano Negra no desaprovechó la oportunidad para pronunciarse sobre un conflicto social – político – ecológico que se vivía en Monterrey en ese entonces: el proyecto “Valle de Reyes”.

Ese plan implicaba la privatización de una zona de La Huasteca, para desarrollar una elitista zona residencial con la respectiva construcción de un campo de golf, sin tomar en cuenta que se trataba (y sigue siendo) una zona protegida.

Te recomentamos: http://monterreyrock.com/clasicos-en-espanol-clandestino-manu-chao/

Pues bien, Manu rechazó ese proyecto, invitando a la fanaticada a defender esa zona mágica – natural.

El concierto continuó en grande con “Clandestino”, “Politik kills”, “La Despedida”, “Volver” (canción inmortalizada por Vicente Fernández) y “El Dorado 1997”, para despedirse por primera vez del público regio.

El franco español regresaría en dos ocasiones más para terminar de extasiar a los miles de fanáticos presentes con temas como “Mala Vida”, “Bongo Bong” y las emotivas “Si me das a elegir” y “La vida tómbola”, culminando de esta manera un concierto que con el paso de los años se ha convertido en una tocada épica.

Resumen
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Nombre
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Descipción
El 28 de septiembre de 2008 se vivió uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León
Autor
Medio
Monterrey Rock
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A 10 años del fin del Auditorio Coca Cola

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El 19 de noviembre cerró sus puertas el entrañable Auditorio Coca Cola de Monterrey.

Uno de los lugares más entrañables en la escena musical de Monterrey es, sin duda alguna, el bellísimo Auditorio Coca Cola.

Este recinto tan particular que se ubicaba dentro del Parque Fundidora, albergó la mayoría de los mejores espectáculos musicales en Nuevo León de 1994 a 2007, abarcando artistas musicales nacionales y extranjeros, además de otro tipo de eventos.

Alcanzó notoriedad a nivel continental por su versatilidad, calidad de instalaciones y esa atmósfera tan particular que poseía.

El Auditorio Coca Cola abrió sus puertas el 17 de marzo de 1994, después de 2 años de construcción, teniendo como primer evento el concierto de INXS.

Al principio fue bautizado como “Teatro Fundidora”, cambiando a Auditorio Coca Cola a partir de junio de 1995.

Este mágico lugar se mantuvo activo 13 años, hasta que el 19 de noviembre de 2007 se dio el último concierto, a cargo de Hombres G, para pasar a ser demolido y construir un nuevo auditorio, de menor capacidad, diferente imagen y patrocinador oficial, pero con similares estándares de calidad.

Las características estructurales del Auditorio Coca Cola lo diferenciaban de los demás recintos, ya que era un lugar semiabierto: techado pero sin muros.

Al fondo del auditorio había una enorme zona de césped hasta la que no llegaba el techo, la cual era usada dependiendo de las estimaciones de respuesta del público.

En total el Auditorio Coca Cola podía albergar hasta 23 mil 122 espectadores, y estaba dividido en 4 secciones:

A.- Sección con 1,747 butacas, las cuales se podían retirar dependiendo el tipo de concierto.
B.- zona con 5,331 butacas.
Palcos.- sección con capacidad para 44 personas.
Talud.- zona con capacidad para 16,000 personas.

Por este lugar pasaron artistas de la talla de Pearl Jam, Def Leppard, Soda Stereo, Héroes del Silencio, Ozzy Osbourne, Iron Maiden, Yes, Pantera, Santana, Megadeth, Judas Priest, Marilyn Manson, entre otras bandas.

El Auditorio Coca Cola era en verdad maravilloso: podías estar cómodamente sentado en una butaca, sintiendo el aire nocturno presenciando a tu banda favorita, o bien comprabas los económicos boletos de talud para estar sentado en el césped o metido en el slam, prendiendo hogueras con camisetas jajaja… había para todos los gustos.

Hoy en ese sitio se encuentra el Auditorio CitiBanamex, un lugar de primerísimo nivel en el cual también hemos vivido grandes conciertos, pero es inevitable al estar ahí recordar al entrañable Auditorio Coca Cola.

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