Obras Maestras: “Physical graffiti” – Led Zeppelin

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Hace 41 años surgió uno de los mejores discos de Led Zeppelin: el portentoso “Physical Graffiti.

Después del afamado Led Zeppelin IV y su hit “Stairway to heaven”, muchos pensaban que Led Zeppelin tenía ya muy poco qué dar, pero vaya que el mítico cuarteto le callaría la boca a todos con “Houses of the holy” (1973), pero sobre todo con “Physical Grafiti”.

Este último disco fue publicado en febrero de 1975; su grabación fue bastante sui generis, ya que se fue grabando por partes, a lo largo de varios años. En total, 15 temas integran este sexto álbum de Jones-Planta-Page-Bonham, el cual terminó por ser un disco doble; es uno de los álbumes más versátiles de Led Zeppelin, ya que abarca varios estilos, los cuales van del blues, el hard rock, el funk, el folk.

Si algo hay que reconocerle a Led Zeppelin es ese espíritu experimentador, el cual les llevó a no encasillarse en la exitosa fórmula que emplearon en la primera parte de su carrera, en la que el blues y las guitarras pesadas eran su sello, sino que optaron por acercarse a otros territorio sónicos, con excelentes resultados.

En general no hay puntos bajos, cada tema posee gran fuerza y personalidad. La banda suena madura y compacta y confirman que no son una banda sobrevalorada (como en su momento un amplio sector de la prensa los catalogaba), sino que eran ya desde antes un cuarteto virtuoso y talentoso.

Destacan “The Rover”, un tema de esencia rockera, en el que John Paul Jones reafirma que es uno de los bajistas que representa a la perfección el sonido setentero de las 4 cuerdas; la melancolía de “Ten Years gone”, el sonido de blues sucio en la larguísima “In my time of dying”, la intensidad de “Trampled under foot”, la jubilosa “Houses of the holy”, pero la que definitivamente se clavó en el imaginario colectivo de múltiples generaciones es “Kashmir”, canción se aires místicos, en la que los arreglos orquestales y el trabajo de Jimmy Page resultan majestuosos.

“Physical Graffiti” resulta, pues, un disco de gran trascendencia no solo para la carrera de Led Zeppelin, sino para el rock en general. Representa un paso adelante en la carrera de una de las bandas más ambiciosas de su época, y por tanto, un disco que resulta imprescindible para poder entender el rock, es simplemente una Obra Maestra.

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