Phantogram ofreció una noche memorable en Monterrey

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En un escenario inusual para conciertos en Monterrey, Phantogram se presentó por primera vez ante sus fans regios

La noche empezó con Telephatic Teddy Bear, calentando el ambiente con su música electrónica y disparando remixes tanto de Pixies como de Phoenix, que dejo a la audiencia lista para recibir a la banda Phantogram de Sarah Barthel y Josh Carter.

Era la primera vez que Phantogram se presentaba en la ciudad y el grupo lo sabía, por lo que salieron a darlo todo y se notó, fue un show muy energético con muy buena vibra de parte del público que coreo y celebro todas las canciones de la banda que abrió con Nothing But Trouble para seguir con Running from the Cops, en la cual, Josh Carter se lució con un solo de guitarra espectacular para prender más a la raza.

Black Out Days y Don’t Move fueron de las canciones más coreadas y que pusieron a todo mundo a bailar antes de que llegara el momento de nostalgia con Bill Murray, en donde Sarah mostró el poder y rango de su voz casi angelical.

Todo el público en el Rio 70 no pararon de bailar y disfrutar de cada una de las canciones del dúo neoyorquino.

El momento esperado fue con Fall In Love, ya con un público entregado a la banda, se veía el rostro de felicidad de Sarah Barthel, disfrutando la noche, lo cual habla de la honestidad de su música y que definitivamente conecta con la gente. Antes del encore la banda toco Howling at the Moon, en donde los sintetizadores sonaron impresionantes, también gracias a la acústica del domo del Río 70. La banda se despidió con When I’m Small, una de sus mejores rolas de su primer disco, la cual fue coreada por toda la gente que dejo sus butacas y se amotino adelante del escenario.

Para el encore, recetaron Mouth Full of Diamonds y Celebrating Nothing, en esta última la impactante voz de Sarah y el reverb de la guitarra de Josh se fusionaron para crear la despedida perfecta para agradecer al público que se dio cita anoche, prometiendo regresar a tierras regias.

Tocada como estas se agradecen, ya que son bandas difíciles de ver en Monterrey, esperemos que se den más conciertos como estos en la ciudad.

Lo Bueno: La acústica del lugar.
Lo Malo: El inadaptado que aventó cerveza al escenario.

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