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Reseña: The Maccabees – Marks To Prove it

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The Maccabees regresan con su cuarto álbum de estudio.

Fecha de Lanzamiento: 31-07-2015

Amor, nostalgia, soledad, muerte, felicidad y el futuro, son temas recurrentes en el cuarto disco de estudio de The Maccabees, un disco genialmente producido en donde la banda de Orlando Weeks suena más fuerte que nunca, pero con esa sensibilidad y profundidad que los caracteriza.

En Marks To Prove It, la banda inglesa ha descubierto al parecer, su fuerza interior y están listos para desatarla, y es que The Maccabees suenan mucho a Modest Mouse en la cima de sus poderes musicales, sin embargo la banda londinense, aún y en su cuarto álbum, se encuentran definiendo su estilo y su alcance musical.

El álbum empieza en todo lo alto con su mejor canción, “Marks To Prove It”, un torbellino de ferocidad indie, que suena refrescante, crudo y lleno de ironía cuando Orlando canta “Take a photo / Come back years on / And wonder why you took it”, “Kamakura” es una oda a la nostalgia; “Drinking when you’re drunken / To chase down the evening” y “Spit It Out”, que con su fuerza melódica encontramos a la banda entusiásticamente preguntándose por su futuro gritando con fuerza una y otra vez “What do we do now”.

Pero The Maccabees también tienen su lado blues, “Slow Sun” es una balada pop que sobresale en el disco, y que junto con “Something Like Happiness”, suenan como un par de lamentos de soledad que van transmitiendo tristeza por un amor perdido.

Marks To Prove It no es la joya de la corona en la discografía de The Maccabees, pero si es un álbum sólido, satisfactorio, y uno en donde podemos comprobar que la banda, de proponérselo, es capaz de llegar a alturas insospechadas.

Calificación: 8/10
Rolas claves: “Marks To Prove It”, “Spit It Out” y “Slow Sun”

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Bunbury: el arte de arriesgarse a no repetirse

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El regreso discográfico de Enrique Bunbury implica una revolución en el sonido del cantante.

Enrique Bunbury es un artista controversial, odiado por muchos pero idolatrado por miles más.

Gustos musicales aparte, hay que reconocerle al originario de Zaragoza que es valiente al enfrentar cada disco buscando experimentar y acercarse a sonidos nuevos, sin repetir fórmulas que le han dado dividendos.

Este punto se reafirma en “Expectativas”, su más reciente trabajo discográfico, en el que Bunbury aborda diversas temáticas existenciales, cotidianas, a través de un sonido distinto.

Para lograr esto el cantante español recurrió a elementos que poco ha utilizado a lo largo de su discografía: sintetizadores y saxofón.

En cuanto a los sintetizadores, Bunbury ya los había utilizado sobre todo en “Radical Sonora” y en contadas ocasiones en otros discos, pero ahora en “Expectativas” están prácticamente presentes a lo largo del álbum.

Por otro lado, el sonido del saxofón de Santi del Campo logró darle a las nuevas canciones una atmósfera muy particular.

En términos generales, Enrique logró un gran resultado con este trabajo creativo. Son 10 temas con los que Bunbury logra dar un paso adelante en su carrera, atreviéndose a utilizar sonidos y formas distintas.

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Destacan de este disco el tema de apertura, “Ceremonia de la confusión”, canción oscura, en la que los sintetizadores y el sax se amalgaman a la perfección con el sonido compacto de Los Santos Inocentes.

La canción “La actitud correcta” es una canción precisamente con mucha actitud, con actitud rockera, en la que la letra afilada y crítica resalta de inmediato.

Por otro lado, “En bandeja de plata” hay claras alegorías a temas políticos, en donde impactan las atmósferas creadas por los sintetizadores.

“Parecemos tontos” es tal vez la canción más emotiva de este material y de los últimos trabajos de Bunbury.

“Qué ruido hace un hombre que se quiebra en soledad” es una frase que se clava de inmediato en la mente de quien la escucha.

“Lugares comunes, frases hechas” es una canción sui generis en la discografía de Enrique, ya que posee ciertos elementos que rememoran a la música disco, pero con la presencia de guitarras afiladas y un gran trabajo en el bajo por parte de Robert Castellanos.

Tema lento y emotivo es “La Constante”, balada de seguramente será adoptada de inmediato por los fieles seguidores de Bunbury que se encuentran enamorados.

Lista de canciones

1.- Ceremonia de la confusión
2.- La actitud correcta
3.- Cuna de Caín
4.- En bandeja de plata
5.- Parecemos tontos
6.- Lugares comunes, frases hechas
7.- Al filo de un cuchillo
8.- Bartleby
9.- Mi libertad
10.- La Constante
11.- Supongo

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Roger Waters y su nuevo disco: cruda crítica social

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Roger Waters retrata traumas y heridas de una manera cruda y directa en su más reciente disco.

Tuvieron que pasar 25 años para que el maestro Roger Waters regresara con un disco nuevo bajo el brazo.

En este 2017, el cerebro detrás de las magnas obras de Pink Floyd nos trajo “Is This The Life We Really Want?”, álbum crudo, sin contemplaciones en el que Waters aborda los temas que tanto le obsesionan y que ha trabajado tanto en su etapa grupal como en solitario.

A muchos podrá parecerles estancamiento, a otros congruencia, pero Roger regresa a darle una bofetada a la sociedad mundial a base de canciones simples, directas con aires “pinkfloydianos”, sin la grandilocuencia de la banda londinense.

El disco abre con el inquietante intro de “When we were young”, la cual da paso a la lastimera “Déja Vu”, corte acústico y lento de tintes dramáticos en los que Roger Waters demuestra que a pesar de que su voz carece de la fuerza que le caracterizó, mantiene ese toque especial y esa capacidad de transmitir tanto en cada palabra.

Llega la apocalíptica “The last refugee”, en la que se presenta un aumento de tensión que poco a poco lleva a Waters a alzar la voz, para desahogar su sentir.

“Picture that” recuerda los tiempos de “Animals”, con una estructura lírica muy Waters, a base de enlistar elementos, la cual le rindió tantos frutos con Pink Floyd; en este corte hay contundencia en la base, buena batería haciendo amalgama perfecta con el bajo de Roger.

“Broken bones”, corte acústico en el que se van integrando un cuarteto de cuerdas, que ayuda a darle mayor dramatismo a la letra, en la que Waters ahonda en los fracasos del ser humano.

Después continúa “Is this the life we really want?” gran tema, contundente, directo, crítico, en el que ya desde el título se entiende hacia dónde va la crítica de Roger, este tema es de lo mejor del álbum.

“Bird in a gale” tema que recuerda por momentos la estructura de “Pigs” (1977), en la que se retrata la soledad como una loza tan pesada para el ser humano. “The most beautiful girl”, es un tema desesperanzador y conmovedor tema, que en el que el icónico bajista hace referencia a la represión hacia la mujer.

“Smell the roses”, el tema más rockero del álbum con un bajo que resalta de inmediato, el cual hace recordar a “Money” del Dark Side of the Moon (1973).

El final de esta última obra de Roger es íntimo y doloroso. “Wait for her”, es un tema lento en el que se hace referencia a la muerte, el cual se enlaza con “Oceans Apart”, breve corte en el que Waters “pone el dedo en la llaga” y nos echa en cara el cómo hemos dejado ir la libertad. Sin contemplación alguna, esta canción se enlaza con “Part of me died”, tema final, en la que nos recuerda el veterano compositor las cosas terribles que pasan a diario y que ya parecen normales a todos.

“Is This The Life We Really Want?” es un disco reflexivo, crítico, minimalista. No hay un Roger Waters con nuevos bríos, es simplemente Roger Waters haciendo lo que sabe hacer muy bien: plasmar una crítica social a través de un álbum.

¿Recomendable? Sí, y mucho.

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Armando Palomas – “De regreso al burdel de la soledad”

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Armando Palomas se presentará en la Concentración Motociclista de Monterrey, este 29 de julio.

Por: César Casillas.

Este viernes, Armando Palomas se presentará en la ciudad. Palomas es un artista autogestivo nacido en Aguascalientes, a quien el 8 de agosto del 2008 un accidente carretero casi lo mata. Entonces, el diagnóstico más optimista de sus médicos no contemplaba que siguiera viajando a lo largo de todo el país para tocar sus canciones con una botella de Tradicional en la mano, siguiera abriendo bares a deshoras, siguiera agarrándole las nalgas a la noche.

Afortunado “porque esta vez no fui otra cruz en la carretera”, mencionó alguna vez, la cuenta a pagar que el destino le arrojó incluía un traumatismo cráneo encefálico y un pulmón roto, él la liquidó al contado escribiendo canciones, sacándose de los sesos un disco llamado De regreso al burdel de la soledad (2009).

Este es un disco triste, melancólico y emotivo. Con una carga emocional latente que se percibe desde el primer track “El amor descansa (en un jacuzzi)” y evocando al omnipresente cantante de bar, “sentado y casi a oscuras, tocando el piano hasta el final”, continúa con la oscura “Marlon Brando ya murió” y te termina de sujetar del cuello con “Tú y la borracha noche” cuyos primeros acordes de guitarra te joden el ánimo a fin de ponerte a tono con el ambiente opresivo del disco.

Una vez escuchados los primeros tres tracks, las canciones que se siguen te llevan del resignado optimismo a la declaración de amor terriblemente honesta (“Perdón por la extraña manera de despertarte”), pasando por los ritmos del rockanrol, la balada oscura y algún sonido western (Dulce canción de chocolate con cianuro), jugando hábilmente con los ritmos para que la temática de las canciones, dentro de su tristeza, asomen una posibilidad de gozo, de resignada nostalgia. Cierra esta obra con dos canciones, la oscura “Y yo con ganas (de beberme el suelo)” y la emblemática “Gatos, perros y este asqueroso blues”, canción que refleja la mística del disco y a la vez encierra entre sus líneas la historia personal de muchos de quienes admiramos la música de Armando Palomas.

De todas las etiquetas que le podamos poner a Armando Palomas (crítico del sistema, irreverente, incendiario), yo me quedo con la que refleja en este disco, con el poeta urbano, torturado por los demonios que encierra la botella, la soledad, el cigarro… las paredes de un burdel. Porque su lírica tiene una belleza poco convencional, esa forma tan suya con que conjuga palabras ásperas, incluso vulgares, para crear conceptos y atmósferas dolorosamente hermosas, melancólicas, sin rebuscamientos, sin retoques, sin afines… un discurso violento cuya comprensión depende de nuestra disposición a meternos dentro del burdel y sentir en la propia piel el humo denso que se respira ahí; nuestra intención de anochecernos bajo la misma noche que se bebe el Palomas.

Y no es fácil, porque las banquetas que Palomas camina son las de los excesos, con aquella suerte de los que nacieron malditos y se pueden dar las licencias que la mayoría no puede, multiplicando sus sábados ad infinitum, confiando en sus vicios, en la piel de una mujer, en el vidrio helado de la siguiente botella de Tradicional… la ruta a seguir.

Sirvieron esta líneas para hablar un poco de la obra de Armando Palomas, estará en nuestra ciudad el próximo viernes en el Parque Ferrocarrilero (frente al estadio de béisbol Monterrey) cantando en el escenario principal de la Segunda Concentración Motociclista Monterrey 2016, en donde del 28 al 29 de julio se reunirán cuatro mil motociclistas de Nuevo León, otros estados del país, Estados Unidos e, incluso, Centroamérica. Habrá muchas bandas de todos los géneros y promete ser un gran evento.

Vale la pena ver en vivo a este artista independiente, que mejor que en el marco de la convención de motociclistas organizada por Martín Piedra. Quien sabe… tal vez sean lo suficientemente sensitivos como para internarse en los burdeles creativos de Armando. Será divertido.

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