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Rolling Stones y sus abridores en México: de la controversia al ridículo

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Te dejamos un listado con las bandas mexicanas que han abierto los conciertos de los Rolling Stones en nuestro país.

Imagina que eres el organizador de un concierto de rock, pero no un concierto cualquiera: se trata del show de la banda más longeva del rock, una verdadera leyenda viviente de la historia de la música popular, sí, ni más ni menos que los Rolling Stones. Un gran reto que esto implica es a qué banda escoger, ya que cualquier grupo es poca cosa, comparado con la grandeza de Jagger, Richards, Watts y Wood. Cualquier elección resultará controversial, sin duda.

Así, en este orden de ideas, te presentamos un recuento de las bandas que han abierto los 9 conciertos que los Rolling Stones han brindado durante las 4 visitas que han realizado a nuestro país.

14, 16, 18 y 20 de Enero de 1995

El Autódromo Hermanos Rodríguez recibió a los Rolling Stones, en lo que representó un acontecimiento de suma trascendencia, ya que implicaba la primera presentación de “Sus Satánicas Majestades” en Latinoamérica.

Los organizadores del concierto no batallaron para elegir a la agrupación que “teloneara” estas 4 presentaciones, se inclinaron ni más ni menos que por Caifanes, banda mexicana que se encontraba en el punto más alto de su carrera, ya que el disco “El Nervio del Volcán”, publicado en 1994, había obtenido un éxito comercial brutal, iniciando así el proceso de internacionalización de Saúl, Alfonso y Alejandro.

A pesar de la popularidad y buen momento de Caifanes, algunas voces se alzaron en contra de esta elección, sobre todo los fans más intensos de los Rolling Stones. El primer concierto llegó y con él la participación de Caifanes; se dice que la respuesta recibida por los creadores de “Afuera” fue dividida: muchos se prendieron con el grupo, pero hubo también claros abucheos. En términos generales, Caifanes salió bien librado de este enorme reto.

7 y 9 Febrero de 1998

La promoción del disco “Bridges to Babylon” trajó a Mick Jagger y compañía al Foro Sol de la Ciudad de México; en esta ocasión el grupo abridor fue El Tri de México, agrupación insignia del rock mexicano que, de alguna forma u otra, resultaba una elección natural, tomando en cuenta la longevidad y línea musical de Alex Lora y su banda.

En este caso la controversia se dio no solo por esta elección, sino debido a cierto malestar por parte de Lora, quien dejó entrever que los organizadores no le estaban dando a El Tri un trato digno, sobre todo en cuanto a aspectos relacionados con el soundcheck y aspectos de producción, además ventiló, muy en su estilo directo, que había problemas en cuanto al arreglo económico: “Primero les dijimos una cantidad, no sé cuánto, pero nos dijeron que era mucho, que ya con tocar con los Rolling estábamos pagados, entonces les respondimos que si no nos pagaban no tocábamos”, fue lo que declaró Lora a diversos medios.

Finalmente, El Tri se presentó como abridor de los Rolling Stones y el líder de El Tri dejaría para la posteridad una frase ácida: “El Tri no le abrió a los Rolling, los Rolling cerraron el concierto de El Tri”.

26 de febrero 2006

El Foro Sol volvió a recibir a los Rolling Stones, en esta ocasión como parte de la gira “A Bigger Bang”; ahora la banda elegida para abrir el concierto fue ni más ni menos que Fobia. Esta decisión pareció, al igual que con Caifanes, dividir opiniones; se dice que fue el equipo de producción de los Stones quien eligió a los “Fobios”, después de escuchar varios discos de bandas de rock mexicano. El resultado fue no tan malo para Leonardo y compañía, quienes demostraron sus “tablas” sobre el escenario y lograron cumplir la misión a secas.

01 de marzo de 2006, Monterrey

Primer y única presentación en México que los Rolling Stones han dado fuera de la Ciudad de México. El recinto en cuestión fue el Estadio Universitario y fue uno de los momentos más lamentables dentro de la historia rockera de Monterrey: ¡no se llenó el lugar!, vamos, ¡se tuvieron que regalar miles de boletos para que se viera decente la entrada! Pero esa es otra historia, para ello sigan este link:

http://monterreyrock.com/2015/03/el-fracaso-de-rolling-stones-en-monterrey

La figura que se encargó de abrir esta presentación fue Alejandra Guzmán, sí, como lo leen, la hija de Silvia Pinal, fue el acto de apertura de los Stones en Monterrey y, como era de esperarse, no fue bien recibida: abucheos y objetos que volaron hacia el escenario fueron parte de la respuesta hacia la cantante; ni siquiera quitándose los calzones sobre el escenario logró prender al público… 30 minutos en verdad nefastos y deleznables.

14 y 17 de marzo 2016

Como se ha podido ver, la controversia siempre ha estado presente en la elección del grupo abridor de los Rolling Stones en México; pero lo sucedido en la más reciente visita de los creadores de “Satisfaction” fue ya, en verdad, el ridículo.

Se eligió a una banda, sí, interesante, pero nada más, llamada Little Jesus; esta es una agrupación emergente, con apenas escasos 4 años de vida, que se mantiene en camino de afianzarse y conseguir su consolidación. Si a las otras bandas mencionadas les costó cumplir con la misión de “calentar” el ambiente, a Little Jesus simplemente le fue imposible: no, no fueron insultados, algunos chiflidos y abucheos, pero, en general, la respuesta fue de silencio…un sepulcral silencio, la indiferencia total.

Y es que además del cuestionable curriculum de los “Jesusitos” (para ser elegidos para este evento), hay que tener en cuenta que la línea musical del grupo es diametralmente opuesta a la de los Rolling Stones: mientras los primeros derrochan un aire de ingenuidad y melosidad, los últimos hablan, literal, sobre alcohol, drogas, rock and roll y amores turbulentos. Vamos, Little Jesus no es una banda pobre, pero abrirle a los Rolling Stones es algo brutal, ojalá lo aprovechen.

Telonearle a los Stones es, claramente, un reto enorme, del cual difícilmente se puede salir bien librado. Cumplir con la misión de calentarle el ambiente a “Las Satánicas Majestades” resulta prácticamente una misión imposible, pero también es una oportunidad que nadie podría desaprovechar.

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¿Y quién demonios es David Byrne?

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Esta no es una reseña de su vida, sino sobre el hombre en el ordenador.

 

Cursaba la preparatoria. Vivía cerca del centro de Monterrey. Acababan de comprarme mi segunda computadora. Era un precioso modelo en negro, mi primer ordenador personalizado, con altavoces externos, unidad de CD y conexión a internet; se podía cambiar la apariencia de las ventanas, y además incluía el nuevo reproductor Windows Media Player 8. Una maravilla. Estaba yo explorado sus posibilidades cuando me topé con un archivo llamado “Like Humans Do” en la carpeta de My Music. Era un archivo pre-instalado en formato (.wma). Escuché una y otra vez esa canción. David Byrne era la voz en el ordenador.

Años más tarde, escuché por primera vez una canción llamada “Psycho Killerde Talking Heads, lo último lo supe porque hice una búsqueda en esa aplicación que reconoce lo que está sonando. Fue después cuando asocié la relación entre Byrne -el cantante de aquella famosa canción de Windows XP- y la banda que acababa de conocer. Byrne había sido el líder de los Talking Heads, una banda newyorquina de new wave de los ochenta. Desde entonces quedé enganchada a la banda y mi curiosidad por aquel personaje creció aún más.

En el 2014, el nombre de Byrne volvió a aparecer en mi vida. Echaba un vistazo por las novedades editoriales cuando un libro con fondo blanco gritaba su nombre con grandes letras negras, a éste lo acompañaban el título: Cómo funciona la música, y el icono de volumen de Windows.  Se trataba de una reedición en español, de la editorial Sexto Piso. Lo llevé a casa.

Ahora el nombre de Byrne vuelve a inundar de notas la web, todas hablando de su nueva gira American Utopia, con la cual regresa a los escenarios luego de catorce años de receso como solista. En las notas cuentan sobre su show, sobre la peculiar experiencia estética y sonora que ofrece. Se trata de un performance minimalista, en donde reordena el escenario con doce músicos vestidos de gris que caminan descalzos por todo el espacio, apareciendo y desapareciendo por la cortina plateada que sirve de escenografía. Es una experiencia inigualable, dicen.

Esta noche David Byrne estará en Monterrey, es la oportunidad perfecta para tener cara a cara al hombre del ordenador, de experimentarlo fuera, pero yo estoy a 1800 kilometros del lugar. Ahora soy yo quien está del otro lado.

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A 38 años del mítico muro pinkfloydiano

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El 30 de noviembre de 1979 salió a la luz un disco que marcaría la historia del rock: The Wall, de Pink FLoyd.

Pink Floyd terminaba la gira “Animals” el 6 de julio de 1977 en Ontario, Canadá, y ocurría un incidente que sería el inicio de uno de los fenómenos musicales más grandes del siglo XX: un fanático le exigió a Roger Waters en pleno concierto que se acercara hacia el público, lo que provocó que el bajista perdiera la cordura y se abalanzara sobre el fan para escupirle en la cara.

Al acabar el show, Waters comenzó un proceso de análisis sobre lo que había sucedido: era demasiado el hartazgo que le producía la fama y los mega conciertos masivos que estaban haciendo.

De esta manera surge la idea de poner una barrera que dividiera al público del escenario, extendiéndose esta idea hacia todos los tipos de barreras que tenemos o nos ponemos las personas.

Roger creó la trama basándose en un rockstar ficticio llamado “Pink”, explorando a través de la historia de este personaje las barreras que todos ponemos para evitar afrontar nuestros miedos y errores.

Llegó el momento en que la banda estaba analizando qué camino seguir creativamente y Waters puso a discusión dos ideas para el futuro: una de ellas fue rechazada ya que era demasiado personal (lo que a la postre fue el álbum solista de Roger, “The Pros and Cons of Hitch Hicking) y la otra era el ambicioso y descabellado proyecto THE WALL, siendo éste el escogido por la banda.

Así, Pink Floyd ingresó al estudio de grabación en abril de 1979, rolándose por estudios de Francia, Nueva York, Los Angeles y Londres, siendo los productores del disco Roger Waters, David Gilmour y el afamado Bob Ezrin.

El ambiente al interior del grupo no era tenso sino lo que le sigue. Roger Waters no quería en la banda al tecladista Rick Wright y obligó a los demás a aprobar la salida de Rick del grupo, con la amenaza de disolver el proyecto si esto no se daba.

Así, la participación de Wright fue mínima y en los conciertos posteriores participó como mero músico de sesión, deslindado ya del grupo.

El resultado fue un disco conceptual, con letras agudas, filosas, a veces sumamente conmovedoras, cargado de críticas sociales, familiares (incluso temáticas edípicas) y a la industria de la música, y claro, el tema que siempre acompañó a Pink Floyd: la locura.

Es en gran parte una historia autobiográfica. Waters se proyecta de más en la trama, incluyendo el fallecimiento de su padre en la 2ª Guerra Mundial.

Por otro lado, se hacen notables alegorías a Syd Barret y sus problemas mentales, y claro una dosis de ficción.

El personaje central, “Pink”, es un rock star que se derrumba mentalmente en una habitación de hotel al estar en plena gira, al cual le llegan flashbacks sobre su vida, cargados de dolor.

En cuanto al sonido, éste se diferencia de otros álbumes de la banda por poseer un sonido más duro, crudo y directo, dejando de lado los largos pasajes instrumentales de discos pasados.

Nick Mason suena más potente que nunca en la batería. Hay un excelso trabajo de teclados, sintetizadores y de órgano Hammond, siendo éste último el que le da gran personalidad al sonido del disco.

Por su parte Waters siempre contundente en sus líneas de bajo (¿hay alguna línea de bajo más alabada y conocida que la de Another brick in the wall 2”?).

Por su parte Gilmour luce enormemente con sus poderosos riffs, dulces armonías y sus solos de antología (para muchos críticos y fans el sólo de “Comfortably numb” es el mejor “solo” de guitarra de la historia).

El trabajo vocal es sobresaliente, percibimos a un Waters que transmite muchísimo, llegando a ser a veces desgarrador, y Gilmour con su ya característico tono vocal siempre armonioso.

26 temas componen esta obra maestra, si bien es cierto que tiene ciertos altibajos es innegable que estos son los menos, el disco trae grandes canciones de altos vuelos, siendo memorables “Mother”, “Hey you”, “Goodbye blue sky”, “Vera” y la portentosa “Comfortably numb”.
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La gira de este disco constó sólo de poco más de 5 conciertos, debido al costo que implicaba realizar la logística del evento: en pleno concierto decenas de personas del staff colocaban una serie de ladrillos gigantes de cartón, hasta levantar un enorme muro el cual al finalizar era derrumbado.

Dicho muro servía como pantalla en la que se proyectaban alucinantes imágenes creadas por Gerald Scarfe, además se utilizaban marionetas gigantes, se contaba con un equipo de sonido e iluminación de primer nivel. Son, por mucho, los conciertos más impactantes que se han realizado en toda la historia.

Para muchos se trata de una obra sobrevalorada e inflada, a mi parecer se trata de un disco clave en la historia no sólo del rock, sino de la música popular del siglo pasado.

Es un álbum ambicioso que cumple con su cometido: generar impacto, consciencia, hacer una cruenta crítica a todos los círculos humanos, pero haciéndolo de manera artística, elegante, original y virtuosa.

A 38 años de haberse dado el proceso creativo de The Wall queda claro que éste disco no ha perdido vigencia, al contrario, se sigue vendiendo y escuchando en la radio, a pesar de las modas y cambios en la industria musical, además de que la banda sigue ganando adeptos entre niños y adolescentes.

La pared sigue firme.

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El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey

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El 28 de septiembre de 2008, Manu Chao nos regaló uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León.

Los conciertos de Manu Chao se caracterizan por su gran explosividad y esto lo pudieron confirmar las miles de personas que presenciaron su show en Monterrey, realizado ni más ni menos que en La Huasteca.

Fue el 28 de septiembre de 2008 ese día mágico, en el que esas caprichosas formaciones serranas formadas en la Prehistoria se convirtieron en el mudo y, a la vez, majestuoso escenario de la presentación del cantante franco – español.

Después de soportar conflictos para ingresar al paraje, de caminar y caminar, de una prolongada espera y filas larguísimas, la gente pudo disfrutar de las participaciones de DJ Klandestino y Sonidero Nacional, quienes cumplieron con la misión de calentar el ambiente.

Fue a las 21:30 horas cuando Manu Chao se apoderó del escenario de La Huasteca, para generar de inmediato el furor con “Panik Panik” y “El Hoyo”.

La cifra de asistentes varia, algunos dijeron en su momento que fueron 9 mil otros que 12 mil la cantidades de fanáticos presentes en ese concierto, pero lo que es cierto es que todos vivieron con intensidad este evento.

Como es común en el estilo de Manu Chao, el rock, el ska, el punk, el reggae y otros ritmos estuvieron presentes, logrando una comunión con el público a través de canciones como “La primavera”, “Me gustas tú”, “Welcome to Tijuana”, entre otras.

El exlíder de Mano Negra no desaprovechó la oportunidad para pronunciarse sobre un conflicto social – político – ecológico que se vivía en Monterrey en ese entonces: el proyecto “Valle de Reyes”.

Ese plan implicaba la privatización de una zona de La Huasteca, para desarrollar una elitista zona residencial con la respectiva construcción de un campo de golf, sin tomar en cuenta que se trataba (y sigue siendo) una zona protegida.

Te recomentamos: http://monterreyrock.com/clasicos-en-espanol-clandestino-manu-chao/

Pues bien, Manu rechazó ese proyecto, invitando a la fanaticada a defender esa zona mágica – natural.

El concierto continuó en grande con “Clandestino”, “Politik kills”, “La Despedida”, “Volver” (canción inmortalizada por Vicente Fernández) y “El Dorado 1997”, para despedirse por primera vez del público regio.

El franco español regresaría en dos ocasiones más para terminar de extasiar a los miles de fanáticos presentes con temas como “Mala Vida”, “Bongo Bong” y las emotivas “Si me das a elegir” y “La vida tómbola”, culminando de esta manera un concierto que con el paso de los años se ha convertido en una tocada épica.

Resumen
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Nombre
El mítico concierto de Manu Chao en Monterrey
Descipción
El 28 de septiembre de 2008 se vivió uno de los conciertos más entrañables que se han vivido en Nuevo León
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