Twenty One Pilots se lleva la noche en el Live Out

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La euforia predominó durante el ‘emocional roadshow’ que dio Twenty One Pilots en el Live Out, que también fue esperado debut en tierras regias.

Monterrey.- Twenty One Pilots ha cautivado a escenarios chicos y grandes; festivales y premiaciones; público de todas las edades, audiencias que rompen barreras, y hoy, engalanando la segunda edición del Live Out, sus integrantes llegaron dispuestos a todo para conquistar Monterrey en vivo y en directo: lo lograron.

Tyler y Josh, dos jóvenes estadounidenses que le entran a todo, sin más ni más; que no le temen a ningún instrumento y pasean por diferentes géneros musicales como si fuese su propia casa, la volvieron a hacer y ahora en Monterrey.

A inicios de año habían provocado rabietas a los regios al anunciar su paso por México, pero omitiendo a la ciudad de las montañas. Sus fieles norteños no entendían la razón, hasta que el cartel del Live Out llegó.

Su nombre fue de los más aplaudidos, por ende los más esperados, y es que no solo se trataba de un show como parte de su gira, sino su debut ante Monterrey.

Llegó el día

La noche ya se había apoderado del Parque Fundidora; los miles y miles de asistentes ya se encontraban en la recta final del show, bañados en sudor, en emoción, en euforia.

El Heineken Stage se recuperaba de la energía de Foals, mientras que el Live Out Stage ya estaba más que listo para recibir a Twenty One Pilots, aunque no más que su público. La multitud reunida en el recinto desde tempranas horas se aproximó lo mejor posible hacia la tarima para presenciar, por primera vez, la enérgica actuación de Tyler y Josh en Monterrey.

En medio del deslumbre de las lámparas, de los gritos ensordecedores, de los miles de latidos reunidos, dos sujetos con pasamontañas cubriendo su rostro pusieron sus pies sobre el escenario, y con apenas dos pasos y la toma de sus instrumentos, hicieron estallar la bomba que había estado calentándose meses atrás… sí, eran Josh y Tyler, era Twenty One Pilots.

Rozando entre la irreverencia y la pasión por la música, ambos integrantes sacaban chispas: Josh con cada golpe a la traka; Tyler con su voz pegada al micrófono colgante y deleitando con ‘Heavydirtysoul’ y demás éxitos.

Luego, pese al poco tiempo que ha pasado desde su lanzamiento, el soundtrack del famoso Escuadrón Suicida, ‘Heathens’, fue seguida de inicio a fin por el público, mismo que a una sola voz formaba su propio escuadrón.

La euforia fue en incremento cuando Tyler se aventuró a dar un paseo sobre los brazos del público. Con la ayuda de un guardia de seguridad, el músico posó sus rodillas entre la cama de fans y se echó a andar.

Posteriormente, entre añoranzas disfrazadas con el son de un buen hit llegó ‘Stressed Out’, uno de los éxitos más sonados de la banda en la actualidad. Sin embargo, los deseos que salían de la voz de Tyler se quedaron cortos, pues el único deseo que se hizo escuchar esa noche fue el de los regios que pedían más y más de la banda.

El tema parecía que había llegado a su fin, los cantos cesaron por unos minutos, pero en realidad venía lo mejor: la estructura que sostenía la batería de Josh fue retirada del escenario y postrada sobre el público. Para Twenty One Pilots nada fue imposible y lograron seguir con el tema teniendo a sus seguidores como base.

Tras alargarlo un poco con diferentes versiones,’Stressed Out’ llegó a su fin…pero las sorpresas no. En un abrir y cerrar de ojos, Tyler se sacaba de la manga alguna de sus locuras y hacía estallar de emoción a los presentes.

Primero, las luces se apagaron, las pantallas quedaron en negro y, cuando todo se encendió, apareció el cantante dentro de una pelota inflable roja dispuesto a recorrer el público con ella. Los de la izquierda, los de la derecha, gran parte de la multitud logró tocar siquiera un poco aquella enorme bola que contenía al artista.

Luego, media canción después, los proyectores nuevamente se ausentaron y en tan solo un momento plasmaron la imagen de Tyler escalando una estructura. El público, más que sorprendido, volteaba a todos lados para lograr dar con la ubicación del cantante, y cuando lo hicieron, a una sola voz echaron un grito mientras su ídolo llegaba a la cima de la estructura para seguir con el show.

Los saltos por todo el escenario, incluyendo sobre los instrumentos, abundaron durante todo el show, sin embargo, poco tiempo después de que este terminara, un grupo de personas comenzaron a retirarse para tomar su lugar frente al escenario que tendría Kings of Leon, aunque frente a TOP todo seguía luciendo repleto.

Agradeciendo a todos por el increíble debut que les regalaron en Monterrey, Tyler y Josh sacaron de su estuche de monerías una camisa deportiva con el nombre de México; una roja y otra verde, y con un duelo de tamborazos dieron fin a aquel show que, para muchos, fue lo mejor del fest.

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