Ese sábado no había plan.

Salimos sin tener a dónde ir; las opciones eran las mismas de siempre: los bares a los que les conocemos hasta los lunares.  Entre un silencio breve  y “Float on” de Modest Mouse, de pronto, surgió el lugar: Nodriza, dije. Y aunque ninguno de los dos sabía dónde estaba, teníamos particular interés en conocer el lugar del que muchos han comenzado a hablar.

De camino, revisamos la página de Facebook <<Sábado 2 de Abril del 2016: “The Alarmz and the Hostile Mutes at Nodriza>> ¡Órale! era una banda de la que ya habíamos oído hablar, pero no habíamos visto en vivo; razón demás para ir. Esa noche, además de ellos, tocaban dos bandas más: Pla Pla Pla y Ligth City.

Y ahí íbamos, con esa emoción adolescente por descubrir; así, a la antigua, sin GPS, pero fuimos en dirección contraria; luego, con un poco de ayuda, hacía la dirección correcta: Matamoros 534 hacia el poniente. “Ha llegado a su destino” se escuchó. Segunda planta, decía la dirección, pero a decir verdad y a no ser por el personaje de traje que se advertía en la puerta, hubiese creído que se trataba de una fiesta en la terraza de cualquier casa; y ahí es precisamente donde comienza lo interesante del lugar.

Subimos las escaleras aún con la incertidumbre de si nos encontrábamos en el lugar correcto o si estábamos a punto de colarnos en una fiesta. En la entrada, un pequeño cuarto a modo de vestíbulo, y ahí, en un muro, muy discreto, el emblema del lugar. Luego una puerta y una ventana. Después, un espacio rectangular donde se deja ver, al final, un escenario iluminado por unas pantallas de lámpara piramidales, y una concurrencia debajo de un cielo de series de luces amarillas.  El lugar es pequeño, angosto, sin sillas, ni mesas. Esa noche había cerveza gratis, estaba patrocinado, así que teníamos cerveza de sobra para cada uno. En el lugar había unas setenta personas, desde chavitos hasta los de mi camada. También andaba por ahí Jonás González de Plastilina Mosh.

Pasaban de las once de la noche. Ya había tocado la primera banda. Estaba tocando Pla Pla Pla, una banda que tampoco conocía, pero que me gustaron mucho, traen una muy buena propuesta y además se escuchan muy bien. No me gusta clasificar a las bandas, porque a mi parecer es una manera también de segregar, sólo diré que traen una onda que suena a rock alternativo-garage y hasta punk.

Nodriza Estudio, según sabía, es un lugar donde están tocando bandas nuevas, originales e independientes. Nodriza es un escenario que está impulsando los nuevos proyectos musicales; pero lo que lo hace aún más peculiar es que es un estudio de grabación.

Luego subieron The Alarmzs. La banda, según sé, es una banda original compuesta por músicos que vienen de otras bandas y de años de experimentar. El que sean una banda original, es cosa que me parece bastante arriesgada en tiempos donde la banda tributo es lo más redituable. La neta es que la  banda se la rifa. Es una banda que va de lo hard a lo soft, son de esas bandas a las que se les notan las referencias musicales. Suenan muy bien, tienen mucha presencia en el escenario y una vitalidad muy chingona, además su sonido en vivo es muy bueno. Al verlos pensaba en que, como hoy, en otro tiempo, otro público, al igual que nosotros estaba viendo nacer en un bar así de pequeño a grandes bandas que hoy apenas hemos visto en un DVD.

Lugares como éstos son únicos en Monterrey, hay que apostarles. Y aunque el espacio aún tiene áreas por mejorar esto va para arriba.

Yo me quedo con la buena experiencia: hace mucho que no experimentaba lo clandestino en Monterrey, hace mucho que una banda no me sorprendía, y además había cheve gratis, ¿qué más podía pedir?

Lo bueno es que esa noche no había plan.

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