Brujería y su líder Juan Brujo invadieron el Café Iguana

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Brujería regresó al Café Iguana reclutando a sus fans para ser parte de sus soldados.

Eran las 7:30 del domingo y por las calles del barrio antiguo se sentía un ambiente tranquilo, sin embargo, en el interior del Café Iguana se iba a llevar a cabo una sesión de grindcore llena de desmadre.

Se abrió el telón del Café Iguana, y Juan Brujo con todos los integrantes de Brujería dejaban escuchar los acordes de Brujerizmo. De inmediato se empezó el ritual de los chingadazos en el slam, acompañados de sudor, cerveza y la voz de un Café Iguana coreando a una de las bandas que más desmadre arma en Monterrey.

El día se consumía y Brujería recetaba una buena dosis de canciones como “Colas de Rata” y ‘La migra” para que Juan Brujo presentara al Pinche Peach, lo cual vino a traer una enorme interacción con el publico del Café Iguana, que entre más avanzaba el concierto más prendidos se ponían.

Llegaba el turno de invocar a Pititis, que vestía un sexy traje charro, lo que causo revuelo y chiflidos entre los asistentes, quienes se dejaron seducir con los cantos de esta demoniaca hembra al entonar la ya famosa “Pititis, te invoco”.

El slam no paraba y Brujería tampoco, y de su repertorio de inframundo nos recetó “Vayan Sin Miedo”, “Profecía del Anticristo”, “Sida de la mente” y “Angel”.

Brujería se vio agradecida con el Café Iguana, ya que fue el primer lugar en el que se presentó la banda en Monterrey y no desaprovechan la oportunidad para mencionarlo. La banda sonaba muy bien, explosiva y con una gran dosis de bajos y baterías perfectamente bien sincronizados, retumbando por todo el escenario.

Ya entrados y con más de medio show se vinieron las canciones características de Brujería, como “Satongo”, “Marcha de Odio”, “Revolución”, “La Ley de Plomo”, “Consejos Narcos” y “División del Norte”, para dar paso a la canción más esperada de el evento, la gran “Matando Güeros”, la cual los lanzó a la fama en muchas partes del mundo.

Juan Brujo no desperdició tiempo y empuñando su machete cantaba sin parar, azotando el machete contra los monitores y levantándolo en señal de triunfo cada vez que tenia oportunidad, a lo cual los asistentes respondían con su entrega a la banda.

Para cerrar su energético show nos recetaron “Raza Odiada”, mejor conocida como “Pito Wilson”, dando por terminada la ceremonia de El brujo mayor con sus discípulos de Monterrey.

Después de un show de 20 canciones, Juan Brujo no se podía ir sin cantar la Macarena Marihuana, ya para suavizar el ambiente en el Iguana.

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