OBRAS MAESTRAS: EXILE ON MAIN ST. – ROLLING STONES

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Un tributo de los Rolling Stones a la música estadounidense se da en el disco “Exile on Main Street” de 1972.

Desde el principio de su carrera, los Rolling Stones nunca ocultaron su fascinación por el blues; se aferraron a este género para crear un legado que permanece más que vigente hasta nuestros días, el cual quedó plasmado en discos como “Sticky Fingers” o “Let it bleed”, pero dentro de la discografía de “Sus Satánicas Majestades” se haya una pieza que destaca enormemente en cuanto al contenido de blues y, no solo eso, sino en varias corrientes musicales norteamericanas, me refiero ni más ni menos que al entrañable “Exile on Main Street”.

Corría el año de 1971 y las cosas en Inglaterra no estaban del todo bien: varias bandas de ese país estaban emigrando a otras latitudes, puesto que el fisco británico estaba desatado con el cobro de impuestos. Ante esto, los Rolling Stones se asentaron en Francia y se dispusieron a trabajar en el que sería su disco número 10, el cual representaba un reto enorme, puesto que el éxito comercial y el respeto que se le tenía a la banda gracias a sus discos anteriores les ponía “la vara alta”.

Pero Richards, Jagger, Taylor, Watss y Wyman se lo tomaron muy relajadamente; el proceso creative se efectuó en una casa que Keith había comprado en la costa francesa, la cual adaptaron para poder ensayar y realizar grabaciones. Se tomaron las cosas con tanta tranquilidad, que la banda diariamente realizaba paseos por lancha por la costa francesa, ruta a la que llamaban “Main Street”, por lo que el nombre para este disco les vino de inmediato “Exile on Main Street”, tomando en cuenta que se encontraban en un auto exilio.

El encargado de la producción de este disco fue Jimmy Miller, quien tuvo la gran responsabilidad de tener que encausar la creatividad de cada miembro de la banda y de ponerlos a trabajar, puesto que las familias de los músicos y varios amigos estuvieron viviendo en la casona mencionada, distrayendo constantemente a los Rolling Stones. De hecho, el ambiente era en exceso negativo para la grabación de un disco, puesto que las drogas estaban siempre presentes y en gran cantidad, siendo el más afectado Keith Richards, quien se encontraba prácticamente a diario sometido a la heroína. Y qué decir de las condiciones técnicas de grabación, ya que se usaron habitaciones, baños y sótano para la grabación de las tomas.

El resultado fue increíble: un portentoso álbum doble, que vio la luz en mayo 1972, compuesto por 18 canciones en las que los Rolling Stones exploran el blues, el country, el góspel, todo dentro de su estilo de rock sucio, con letras plagadas de temáticas relacionadas con los excesos, el amor y algunas situaciones existenciales. Es inexplicable el grado de vitalidad, energía y de alta calidad de este disco, siendo que las condiciones en las que se gestó fuesen más que inapropiadas.

Destacan de este álbum canciones como la emotiva “Shine a light”, el blues sucio y denso de “Ventilator blues”, la intensidad campirana y country de “Sweet Virginia”, la desmadrosa “Rocks off”, la dulzura de “Sweet blak angel”, la pegajosa “Soul survivor”, la movida “Happy” con Keith en la voz y la sentida “Let it loose” y la prendida “All down the line”, aunque como se señaló líneas arriba: este disco de los Rolling Stones no posee puntos bajos, todas las canciones incluidas son de grandísimo nivel.

Mick Jagger se muestra intenso en la interpretación de cada canción, Keith Rickards no desmerece en sus solos y riffs, Mick Taylor se muestra genial a lo largo del disco, destacando con su riff en “Ventilator blues”, Bill Wyman suena magistral en el bajo a lo largo de esta placa y qué decir del master Charlie Watts en la batería. Asimismo, la banda contó con una gran cantidad de invitados, destacando Billy Preston en el órgano y el maravilloso Bobby Keys en el sax.

Tal vez ni los mismos Rolling Stones se dieron cuenta de que estaban creando un disco de época, puesto que al momento de crear este álbum se hayan sumamente distraídos, enfiestados y drogados. En su momento, este álbum no logró el éxito esperado, siendo desairado inexplicablemente; no fue sino con el paso del tiempo que “Exile on Main Street” fue revalorizándose, alcanzando la etiqueta que hoy posee, de ser uno de los mejores discos de todos los tiempos.

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