Banner TMMF

Historias del Rock: Pink Floyd en Pompeya

0 21

Pink Floyd efectuó en 1971 una de las experiencias musicales en vivo más alucinantes del rock: su directo en Pompeya.

Pink Floyd es una de las bandas de rock más importantes de todos los tiempos: pasaron del blues a la alucinante piscodelia y de ahí al rock progresivo, dejando como legado algunos de los mejores discos de todos los tiempos, además de algunas de las ideas más delirantes que se han materializado para beneplácito de millones de rockeros. De entre estas ideas destaca el concierto en Pompeya.

A finales de 1970, el director de cine Adrian Maben buscó y logró un acercamiento con Pink Floyd, ya que buscaba filmarlos tocando en vivo, pero no un concierto tradicional, sino algo distinto, algo nunca antes hecho. Logró una cita con el equipo de trabajo de la banda y David Gilmour y, aunque hubo una lluvia de ideas interesantes (y delirantes), no se llegó a nada en concreto.

Ya en 1971, Maben viajó a Italia, para turistear por Pompeya, antigua ciudad Napolitana, que quedó en ruinas en el año 79 d.C, debido a la erupción del Volcán Vesubio. Después de una jornada turística, ya de noche, Maben se dio cuenta de que había olvidado su pasaporte en el famoso Anfiteatro en ruinas de Pompeya, por lo que regresó a ese lugar ya con el Sol ocultándose. Al entrar al Anfiteatro, ya de noche, Adrian se impactó por lo místico y majestuoso que se veía el lugar y ahí fue donde se dio cuenta que ese era el lugar ideal para el filme con Pink Floyd.

De inmediato se puso en contacto con el staff de la banda y se llegó a un acuerdo. El concierto en Pompeya sería distinto a todos los demás: no habría público, sería solo el grupo tocando en el Anfiteatro en ruinas.

Una noche antes de filmar, Adrian Maben escuchó las canciones que la banda interpretaría, las cuales eran “Echoes”, “One of these days” y “A Saucerful of secrets”, ante lo cual empezó a pensar sobre las tomas que haría y así no tener que trabajar sin planeación.

Esto implicó un reto importante en todos los sentidos, ya que movilizar e instalar el apabullante equipo de audio de Pink Floyd era una labor sumamente compleja.

Después de que esto se logró, el siguiente problema en resolver fue la corriente eléctrica; esto se resolvió a través de un larguísimo cable que iba desde una casa en el centro de la ciudad hasta el anfiteatro, para lo cual se tuvo que dejar a una persona del equipo en dicha casa para evitar que desconectaran el cable, hecho que pasó varias veces.

Para la grabación del audio se montó una consola de 24 canales, para hacerlo como si fuera un álbum tradicional, el resultado obtenido fue grandioso, ya que el rebote en las paredes del anfiteatro creo un sonido cargado de eco, lo cual le encantó a la banda.

El extremo clima era tan agobiante que los integrantes de la banda sufrieron con él, incluso en la película se les ve con la piel irritada; esto también afectó los instrumentos y el equipo de audio, aunque no hubo graves consecuencias.

El tiempo disponible para la grabación fue muy poco, solo se obtuvo permiso para el 4 y el 7 de octubre en ciertos horarios, ya que para este proyecto se cerró el acceso al público; es por esto que solo se grabaron las canciones mencionadas y después grabarían en Francia “Careful with that axe, Eugene”, “Set the controls for the heart of the sun”, “Mademoiselle Nobs” (con la perra afgana del mismo nombre aullando de lo lindo), teniendo imágenes de Pompeya como fondo.

El resultado fue brutal: Pink Floyd Live at Pompeii es uno de los documentos audiovisuales rockeros más impactantes de todos los tiempos, en él podemos apreciar a la banda en el inicio de su mejor momento creativo, justo en la víspera de la creación de “Dark side of the moon”. El marco del Anfiteatro de Pompeya fue magistral y acorde al dramatismo y misticismo del grupo. En síntesis, esta idea delirante se materializó convirtiéndose en una verdadera obra maestra.

Get real time updates directly on you device, subscribe now.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.