Hay noches que funcionan como simple cartelera. Y hay otras que operan como declaración de principios. El domingo 22 de febrero, la Arena Monterrey fue lo segundo.
El Todos Somos Ángeles Rock Fest no se limitó a reunir bandas: convirtió el recinto en un punto de encuentro para varias generaciones que crecieron bajo la sombra —y la luz— del metal en español. La excusa era rendir tributo a una institución del género, pero el resultado fue algo más cercano a una reafirmación colectiva.
Desde temprano, el ritual comenzó en los pasillos y alrededores: rostros llenos de emoción y altas expectativas, camaradería y el corazón latiendo a mil en espera del inicio de la jornada. No era simple nostalgia; era identidad.
Las bandas Nightrise y Trágico Ballet fueron las encargadas de calentar los motores, pero no se limitaron solo a ser meros abridores, sino que tomaron el escenario y lo dieron todo aprovechando la gran plataforma de la Arena Monterrey.
La conexión transatlántica se consolidó con Saratoga. Liderados por Tete Novoa, ofrecieron uno de los momentos vocalmente más impactantes de la noche. Agudos sostenidos con precisión quirúrgica, interacción constante con el público y entrega total fueron la constante. “No sufriré jamás por ti”, “Como el viento” y “Maldito traidor” fueron algunas de las canciones que sonaron en esta presentación.
Kabrones!!!, proyecto que reúne a exintegrantes de Mägo de Oz, encabezados por José Andrëa, trajo consigo una carga inevitable de nostalgia, desatando los primeros cánticos masivos.
Por desgracia la presentación de la banda española se vio empañada por una serie de problemas técnicos que dejaron un sabor agridulce, aunque el ánimo regresó con el clásico “Fiesta Pagana”.
El plato fuerte de la noche llegó cerca de las 10 de la noche. Ángeles del Infierno apareció y en cuestión de minutos cambió la atmósfera.
Los problemas técnicos quedaron atrás y la mesa quedo puesta para que Juan Gallardo y compañía pudieran dar cátedra de metal.
La “misa” metalera abrió con “Todos Somos Ángeles” y la Arena respondió como si se tratara de un himno generacional.
Los invitados reforzaron el carácter celebratorio de la velada. Luis Álvarez “El Haragán” se sumó en “Pensando en Ti”, y más adelante Leo Jiménez aportó intensidad adicional con “Jugando al Amor”, “A Cara o Cruz” y “Al Otro Lado del Silencio”.
“Maldito Sea Tu Nombre” fue una de las canciones más impactantes del cierre, provocando una reacción inmediata: miles de voces coreando al unísono, como si el tiempo no hubiera transcurrido.
“Pacto con el Diablo” cerró una noche que no necesitaba artificios adicionales, una jornada que marcó el reencuentro de los legendarios Ángeles del Infierno con su público regiomontano.






