Un concierto lleno de clásicos y el estreno en vivo de sus 2 últimos sencillos, fue lo que ofreció Guns N’ Roses en Tecate Pal Norte 2026.
El segundo día de Tecate Pa’l Norte cerró con un momento que muchos llevaban esperando: la presentación de Guns N’ Roses
Desde que pisaron el escenario, la emoción era evidente. No era solo otro headliner, era el cumplimiento del sueño de muchos fans de poder ver a una de las bandas más icónicas de todos los tiempos.
Con un público inmenso frente a ellos, la banda logró capturar la atención de todos, reuniendo a distintas generaciones en un mismo espacio.
Cada canción fue recibida como un himno, coreado a todo pulmón.
Obviamente hubo espacio para los clásicos, de hecho abrieron con “Welcome to the jungle”. También para los covers, como ese gran tema de “Live and let die” de Paul McCartney que Guns lanzó en 1991, “Slither” original de Velvet Revolver (proyecto de Slash y Duff con Scott Weiland) y “Sabbath Bloody Sabbath” de Black Sabbath. Pero también hubo cabida para las novedades y es que la banda tocó por primera vez en concierto “Nothing” y “Atlas”, sencillos que presentaron en diciembre del año pasado.
La energía no solo venía del escenario, sino también de la nostalgia y de la historia que acompañaba a la banda haciendo que cada momento se sintiera más especial.
La fuerza del rock se apoderó por completo del festival este día, demostrando que, sin importar el paso del tiempo, su impacto sigue siendo potente.
Fue un show que no necesitó exageraciones, bastaron las guitarras, la voz de Axel y la conexión con el público con uno de los sets más memorables en la historia del festival.
Obviamente los momentos más altos del show se dieron con canciones de la talla de “Sweet Child O’Mine”, “Knockin’ on Heaven’s Door”, “November Rain”, “Don’t Cry” y “Paradise City”.
Quedó claro que el rock se llevó el segundo día del Tecate Pal Norte 2026. Lo de Guns N’ Roses no solo fue un gran cierre, sino un momento histórico para todos los que estuvieron ahí, cantando, recordando y viviendo una noche que difícilmente se repetirá.


