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Sharon Osbourne pone a la venta la casa de Los Ángeles por $17 millones

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Por Monterrey Rock
Sharon Osbourne pone a la venta la casa de Los Ángeles por $17 millones

LLa emblemática residencia que fue hogar de la leyenda del rock Ozzy Osbourne y su esposa y mánager, Sharon Osbourne, ha regresado al mercado inmobiliario de lujo de Los Ángeles con un precio de venta de 17 millones de dólares. Esta decisión marca un significativo punto de inflexión para Sharon, quien, tras el reciente fallecimiento del “Príncipe de las Tinieblas”, está redefiniendo su vida y dividiendo su tiempo entre California y el Reino Unido.

La majestuosa propiedad, una villa de estilo mediterráneo construida en 1929 y ubicada en el prestigioso barrio de Hancock Park, es un testamento de lujo y privacidad. Con más de 10,000 pies cuadrados de espacio habitable, la mansión cuenta con seis opulentos dormitorios, once baños y una casa de huéspedes independiente, ofreciendo un oasis de exclusividad en el corazón de la ciudad. Los Osbourne adquirieron esta residencia en 2015 por 11.85 millones de dólares de manos de Oren Koules, el conocido productor de la franquicia “Saw”, quien a su vez la había comprado en 2010 por 4.2 millones y había llevado a cabo una exhaustiva renovación de sus interiores, elevando considerablemente su valor y atractivo.

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Esta no es la primera vez que la casa sale al mercado. En 2022, Ozzy y Sharon la listaron por 18 millones de dólares, con la intención de mudarse a tiempo completo al Reino Unido. Sin embargo, la propiedad fue retirada posteriormente del mercado, y la familia Osbourne continuó residiendo en ella. Ahora, la situación es diferente. Sharon ha confirmado su decisión de vender la casa, un movimiento que se alinea con sus planes de “reducir el tamaño” de sus propiedades y dedicar más tiempo a su residencia británica, Welders House, una mansión georgiana catalogada de Grado II en Buckinghamshire. La presencia de camiones de mudanza fuera de la propiedad de Hancock Park en las últimas semanas ha sido una clara señal de esta transición inminente, marcando el cierre de un capítulo importante en la historia de la familia Osbourne en Los Ángeles.

La decisión de Sharon de vender la residencia llega poco más de nueve meses después del doloroso fallecimiento de Ozzy Osbourne en julio del año pasado. El icónico vocalista de Black Sabbath murió a causa de un ataque al corazón, una complicación de la enfermedad de las arterias coronarias y la enfermedad de Parkinson, condiciones que habían afectado su salud en los últimos años. Su partida dejó un vacío inmenso en el mundo de la música y entre sus millones de seguidores globalmente. El luto por Ozzy se extendió por todo el planeta, con homenajes que resonaron desde su natal Birmingham hasta los confines de la comunidad del rock.

El funeral privado de Ozzy se celebró el 31 de julio de 2025 en los vastos y serenos terrenos de 250 acres de la casa que él y Sharon habían comprado en 1993 en Buckinghamshire, Inglaterra. Un círculo íntimo de solo 110 amigos y familiares se congregó para despedir al “Padrino del Heavy Metal”, incluyendo a sus compañeros de banda de Black Sabbath, así como a figuras prominentes como Robert Trujillo de Metallica, Rob Zombie, Zakk Wylde, Marilyn Manson y Corey Taylor de Slipknot. Fue un adiós íntimo y emotivo, lejos del ojo público, en un lugar que era un verdadero santuario para la familia. El día anterior, sin embargo, miles de fans se congregaron en las calles de Birmingham para rendir un homenaje público y conmovedor. Sharon, acompañada de sus hijos Aimée, Kelly y Jack, se unió a la multitud, compartiendo el dolor y la gratitud por el amor y el legado que Ozzy dejó.

Menos de un año antes de su fallecimiento, Ozzy ofreció lo que se convertiría en su última actuación pública, un momento grabado para siempre en la historia del rock. Fue en el emotivo concierto benéfico “Back To The Beginning” en su amada ciudad natal de Birmingham, Reino Unido. En ese evento, el “Madman” protagonizó un reencuentro histórico con la formación original de Black Sabbath —el guitarrista Tony Iommi, el bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward—, para deleitar a la multitud con cuatro de sus himnos más icónicos: “War Pigs”, “Iron Man”, “N.I.B.” y “Paranoid”. La energía en el escenario era palpable, un testamento a la perdurable química de la banda que forjó el heavy metal.

Previo a la reunión de Sabbath, Ozzy había ofrecido un set de cinco canciones de su carrera en solitario, acompañado por su banda habitual de gira, compuesta por el incomparable guitarrista Zakk Wylde, el bajista Mike Inez, el tecladista Adam Wakeman y el baterista Tommy Clufetos. Interpretó cuatro temas de su aclamado álbum debut en solitario de 1980, “Blizzard Of Ozz” —“I Don’t Know”, “Mr. Crowley”, “Suicide Solution” y la icónica “Crazy Train”—, además de la balada de 1991 “Mama, I’m Coming Home”. A sus 76 años, el legendario cantante actuó sentado en un imponente trono negro, visiblemente emocionado en varios momentos a lo largo de su actuación. Sus palabras al público, “No tienen idea de cómo me siento. Gracias desde el fondo de mi corazón”, resonaron con una sinceridad que conmovió a todos los presentes y sirvieron como un poético epílogo a una carrera sin igual, un adiós a los escenarios que marcó el fin de una era para un verdadero ícono musical.

La venta de la casa de Los Ángeles, un lugar que ha sido testigo de innumerables momentos en la vida de una de las parejas más famosas del rock, simboliza mucho más que una simple transacción inmobiliaria. Es el cierre de un capítulo significativo y el inicio de uno nuevo para Sharon Osbourne, quien continúa honrando el vasto legado de Ozzy mientras forja su propio camino hacia el futuro, siempre con la resiliencia y la determinación que la han caracterizado a lo largo de los años.

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