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Obras Maestras: “Dire Straits” – Dire Straits

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El álbum debut de Dire Straits marcó el surgimiento de uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos: Mark Knopfler.

En 1978 surgió una canción que se apoderó de inmediato de las listas de popularidad, la canción en cuestión se llamaba “Sulltans of swing”, la cual era obra de un grupo prácticamente desconocido, que ostentaba el nombre de Dire Straits.

Pero, ¿quienes eran estos Dire Straits?, ¿por qué, si eran una banda novel, sonaban como una banda profesional? Pues resulta que a mediados de 1977 John Illsley, Pick Withers y los hermanos Mark y David Knopfler unieron esfuerzos para crear Dire Straist (“Problemas económicos, título que le pusieron debido a la precaria situación económica de los integrantes), el cual de manera vertiginosa se fue abriendo paso, hasta lograr llamar la atención de los ejecutivos de Vertigo Records, esto gracias a que los demos grabados por la banda fueron programados en un programa londinense de radio.

Ante ello, la banda se embarcó en la aventura de grabar su álbum debut, el cual se tituló simplemente Dire Straits. El proceso de grabación duro poco menos de un mes, del 14 de febrero al 8 de marzo de 1978. Los trabajos fueron bastante fluidos, puesto que ya tenían maquetas e ideas materializadas.

En total 9 temas componen este primerísimo disco de Dire Straits, canciones todas ellas de alto nivel y calidad, en las que el blues se fusiona con elementos de jazz y rockabilly. Destacan “Six blade knnife”, tema exquisito en el que la banda explota ese lado bluesy que después abandonarían; “Water of love”, canción de ritmo lento e intrincado, en el que la guitarra de Knopler se amalgama de manera perfecta al ritmo de John y Pick; “Down to the waterline” es un tema rockerón, con el que la banda demuestra su lado intenso; “Lions” es una balada muy al estilo Knopfler, con la cual se cierra el disco; la que se lleva por completo el álbum es, sin duda, “Sultans of swing”, la cual es resulta un verdadero deleite gracias al virtuosismo de Mark en las 6 cuerdas.

Una base rítmica contundente y versátil, guitarras brillantes y apabullantes, un sonido limpio y bien producido, serían los sellos de este primer disco de Mark Knopfler y compañía.

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