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El virtuoso guitarrista Randy Rhoads falleció el 19 de marzo en un accidente aéreo.

Texto: Alvarrock García @Alvarrock_GM

Hay músicos que en poco tiempo de trayectoria marcan a generaciones completas, a veces dejando incluso una honda huella en la vida de compañeros de “viaje musical”; uno de los casos más representativos de esta situación lo constituye el virtuoso guitarrista Randy Rhoads.

Randall William Rhoads, mejor conocido como Randy Rhoads, nació el 6 de diciembre de 1956 en Santa Mónica, California. Desde muy pequeño se interesó por la guitarra, y no sería sino hasta 1973 cuando formó su primer proyecto importante: Quiet Riot. Randy Rhoads estuvo con esta agrupación hasta 1979, logrando sacar (con mucho esfuerzo y a contracorriente) 2 discos.

Pero en noviembre del año mencionado, llegaría un acontecimiento que llevaría su carrera a otro nivel: asistió (más por consejo de un amigo que por convencimiento propio) a una audición para ser parte de la banda del famoso Ozzy Osbourne; y solo le bastaron unos pocos minutos de prueba para que Ozzy de inmediato lo eligiera como su guitarrista, empezando así una aventura rockera bastante prometedora.

El gran Randy Rhoads derrocharía su virtuosismo en los primeros 2 discos de Ozzy, Blizzard of Ozz (1980) y Diary of a Madman (1981); ambos discos llevaron de nuevo a Osbourne a los primeros planos. Todo pintaba muy bien, él éxito comercial iba de la mano del respeto del mundo de la música, y con todo esto, había cierta estabilidad en la vida de los 4 integrantes de la banda, pero todo estaría por cambiar abrupta y estúpidamente.

El 19 de marzo de 1982, después de un concierto y haciendo un descanso en el traslado hacia otro show, Randy Rhoads se subió a una avioneta junto con la maquillista de la banda, Rachel Youngblood, y Andrew Aycock, chofer del autobús de la banda y quien iba piloteando la aeronave. El vuelo sería solo con la finalidad de pasearse, divertirse un rato y romper con la rutina de viajar – tocar – viajar; Randy no se sentía muy a gusto con la idea de subir a la avioneta, pero se animó un poco con la idea de tomar algunas fotos desde el aire, ya que la fotografía era uno de sus pasatiempos.

Aycock si bien contaba con licencia para volar, esta se encontraba vencida, además de que tenía mucho tiempo sin volar y se encontraba bajo los efectos de la cocaína, lo cual traería terribles consecuencias. Además de lo anterior, Andrew empezó a realizar maniobras arriesgadas, volando muy bajo, para asustar a sus tripulantes y al resto de la banda que se encontraba en tierra, hasta que de pronto voló tan bajo que una de las alas golpeó el autobús, perdiendo el control y estrellándose contra un granero, falleciendo los 3 tripulantes instantáneamente.

Nadie podía creer la tragedia, ni siquiera el mismo Ozzy, quien cayó nuevamente en una profunda depresión porque en poco tiempo Randy se convirtió más que en un compañero en un amigo. De esta manera tan tonta, tan injusta, se fue el gran Randy Rhoads, pero su legado ahí queda, majestuoso, brillante.

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