El Festival de Eurovisión arrancó su edición número 70 en Viena, Austria, con la participación de apenas 35 países, la cifra más reducida desde que el certamen amplió su formato en 2004. La ausencia obedece al retiro de varias naciones europeas en rechazo a la presencia de Israel en la competencia, en el contexto del conflicto armado en Gaza. España, Islandia, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia optaron por no enviar delegaciones este año, mientras más de mil artistas suscribieron un llamado al boicot del evento.
Países ausentes y respuesta de las televisoras públicas
La decisión de retirarse no se limitó a dejar vacíos los puestos en el escenario. Las cadenas públicas de España, Irlanda y Eslovenia también resolvieron no transmitir el festival en sus respectivos territorios, una medida que profundiza el alcance simbólico del rechazo.
La televisora estatal eslovena RTV programó en su lugar una emisión dedicada a la situación del pueblo palestino. La cadena española RTVE optó por un especial de contenido musical, mientras que la televisión pública irlandesa difundirá un episodio de una serie de comedia durante el mismo horario.
El director del festival, Martin Green, reconoció públicamente la ausencia de los cinco países durante una conferencia de prensa celebrada el lunes en la capital austriaca.
“Cinco miembros de nuestra familia faltan este año, los amamos y esperamos que vuelvan. Somos muy claros: haremos cuanto podamos para encontrar la manera de que vuelvan”, declaró Martin Green.
Por su parte, el ministro israelí de la Diáspora, Amichai Chikli, advirtió sobre lo que calificó como un incremento coordinado de expresiones antisemitas y antiisraelíes en torno al certamen. En un comunicado oficial, Chikli informó haber instruido la ampliación de sistemas de monitoreo y alertas en tiempo real, así como la coordinación con autoridades de distintos países para proteger a ciudadanos israelíes y comunidades judías en el exterior.
Seguridad reforzada en Viena ante múltiples amenazas
Las autoridades austriacas describieron la organización de esta edición como un reto de alta complejidad. Dieter Csefan, subjefe de la policía de Viena, señaló que el panorama de seguridad global se ha transformado de manera significativa desde la última vez que Austria fungió como sede, hace once años.
Entre las preocupaciones centrales figuran los riesgos cibernéticos. Las fuerzas de seguridad austriacas trabajan de manera conjunta con la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) para contener posibles ataques informáticos. El antecedente más reciente en el país fue la cancelación de los conciertos de Taylor Swift en Viena durante 2024, tras desarticularse un complot terrorista con apoyo de los servicios de inteligencia estadounidenses.
Para esta edición del festival, las autoridades realizaron una revisión exhaustiva de los perfiles de los aproximadamente 15 mil trabajadores involucrados en la producción. Asimismo, las 3,500 toneladas de equipamiento trasladadas al recinto Wiener Stadthalle fueron sometidas a controles minuciosos antes de su ingreso.
Además de las medidas internas, se esperan manifestaciones en los alrededores del recinto en protesta contra la ofensiva militar israelí en Gaza, iniciada en represalia por el ataque del grupo islamista palestino Hamás el 7 de octubre de 2023.
Programa y cifras de la edición 70
El formato de esta edición contempla dos semifinales —programadas para el martes y el jueves— previas a la gran final del sábado. El evento se define como el mayor espectáculo musical televisado en vivo a nivel mundial.
La demanda de entradas superó las expectativas en varios mercados fuera de Europa. Según la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del certamen, se vendieron alrededor de 95,000 boletos a asistentes provenientes de 75 países, con particular interés desde Estados Unidos, Australia, Brasil, Japón y Sudáfrica.
La pregunta de si las naciones retiradas regresarán para la edición 2026 queda abierta. Las televisoras de España, Países Bajos y Eslovenia ya han anunciado formalmente su ausencia también para el siguiente año, lo que sugiere que la tensión política en torno a la participación de Israel podría seguir redefiniendo el mapa de competidores del festival en el corto plazo.


