Iron Maiden es hoy en día una leyenda viviente del rock, un grupo que es seguido por millones de fans alrededor del mundo, pero ¿cómo fue el inicio de la banda? Hay una belleza melancólica en los comienzos que nadie ve; el 1 de mayo de 1976, el mundo no sabía que el destino del Heavy Metal estaba siendo sellado en un pequeño salón parroquial del este de Londres.
La banda nació justo en la Navidad de 1975, una fecha sui generis para los creadores de “The Number of the Beast”, por iniciativa de Steve Harris. Él ya tenía experiencia en otras bandas, sin embargo, Steve buscaba un proyecto más ambicioso en donde pudiera tener mayor poder en la toma de decisiones sobre la línea musical.
Él ya tenía experiencia en otras bandas (incluso muchos consideran a esos proyectos como antecedentes directos de Iron Maiden), sin embargo Steve buscaba un proyecto más ambicioso en donde pudiera tener mayor poder en la toma de decisiones sobre la línea musical.
Y así fue como reclutó al cantante Paul Day, al baterista Ron Matthews y a los guitarristas Dave Sullivan y Terry Rance. Tras mucho tiempo de acoplamiento y ensayo, finalmente consiguieron donde dar su primer show. La fecha del debut fue el domingo 1 de mayo de 1976 en el St. Nicks Hall de Poplar, show por el que recibieron tan solo 5 libras como pago.
No hubo pirotecnia, ni estadios rugiendo; solo cinco jóvenes con el hambre de quien sabe que tiene un mensaje que entregar. Hay algo profundamente romántico en imaginar a Steve Harris escribiendo en su diario esa noche: “estuvo bien para ser el primer concierto”. Es la humildad del genio que aún no sabe que ha encendido un fuego que arderá por décadas.
A partir de ese momento comenzaron a hacer ruido, principalmente en la zona este de Londres, aunque las cosas fueron difíciles al inicio ante la llegada del movimiento punk. Pero el talento se impuso y la visión de Harris de crear un gran grupo de rock se hizo realidad. Iron Maiden no nació de la fama, nació del esfuerzo puro. Ver esa alineación original es recordar que las grandes leyendas siempre tienen un origen pequeño, casi secreto.
Bajo las luces tenues de aquel salón, se escuchó el primer latido de un corazón de hierro que hoy sigue latiendo en el pecho de millones. Porque al final, el rock no se trata de cuántos te ven, sino de la convicción con la que tocas cuando nadie sabe quién eres. Esa noche, en el anonimato de Poplar, Iron Maiden ya era eterna.
Pero el talento se impuso y la visión de Harris se crear un gran grupo de rock se hizo realidad, pues con el paso de los años “La Doncella de Hierro” se fue estabilizando hasta consolidarse y convertirse en un referente del rock.





