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Fans de BTS en México se enfrentan entre sí por el acoso a los integrantes durante su visita a la CDMX

Una fractura interna sacude al fandom ARMY en México tras incidentes de acoso a BTS en hoteles y espacios públicos de la Ciudad de México.

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Por Monterrey Rock
Fans de BTS en México se enfrentan entre sí por el acoso a los integrantes durante su visita a la CDMX
Foto: Varios

Una disputa interna entre seguidoras de BTS sacudió a la comunidad ARMY en México durante la estancia del grupo surcoreano en la Ciudad de México. El conflicto, documentado mediante fotografías difundidas en la red social X, incluye agresiones físicas entre fans y un debate generalizado sobre los límites del seguimiento a los artistas. El detonante: grupos de admiradoras se concentraron en hoteles y puntos estratégicos de la capital ignorando las solicitudes de respetar la privacidad de los integrantes, lo que derivó en represalias por parte de otro sector del fandom.

Del estadio a los pasillos de hotel: cómo escala el acoso

La tensión dentro del fandom tomó visibilidad pública tras el primer concierto celebrado en el Estadio GNP Seguros, cuando miles de personas sin acceso al recinto intentaron concentrarse alrededor de las salidas de emergencia del inmueble. El bloqueo generó caos en la vialidad circundante y encendió las críticas internas sobre la conducta ética de los asistentes.

La situación se extendió hacia los alrededores de los hospedajes donde se reportaba la presencia de los músicos. Allí, según registros circulados en redes sociales, algunas organizadoras de proyectos de fans optaron por arrojar huevos contra quienes hacían guardia en esos puntos con el propósito de dispersar a la multitud. El gesto, aunque motivado por el deseo de frenar el asedio, fue ampliamente criticado dentro de la propia comunidad por considerarse una forma de violencia.

En el ámbito del K-pop, el término sasaeng designa a los seguidores que transgreden la esfera privada de los artistas mediante persecución o vigilancia no consentida. Para una parte del fandom mexicano, prevenir que ese tipo de comportamiento prolifere responde también a un temor concreto: que la agencia representante del grupo, BigHit Music, considere las condiciones del país poco seguras para futuras visitas.

Gatekeeping y autorregulación: el debate ético al interior de ARMY

La reacción de quienes dispersaron a las fans apostadas en los hoteles reabrió un debate sobre el llamado gatekeeping dentro de los fandoms: la práctica mediante la cual ciertos miembros asumen la potestad de determinar qué conductas son aceptables y cuáles no, llegando en ocasiones a ejercer presión o coerción sobre otros fans.

A través de plataformas digitales, el sector más organizado de la comunidad ARMY en México difundió una serie de recomendaciones orientadas a proyectar una imagen de fandom responsable. Entre ellas, la más reiterada fue la petición de no acudir a espacios públicos —incluido el Zócalo capitalino— donde se especulaba la presencia de alguno de los integrantes del grupo.

El llamado se produjo en un contexto en el que las entradas para los conciertos se habían agotado y los precios en el mercado de reventa superaban los 2,300 dólares, según datos referidos en redes sociales. Aun así, parte de la base de fans reorientó su prioridad: en lugar de buscar un acercamiento físico con los artistas, el objetivo declarado pasó a ser garantizar que su estancia en el país transcurriera sin contratiempos.

Impacto del asedio constante y lo que está en juego para el futuro

Investigaciones sobre comportamiento colectivo y psicología de masas apuntan a que la exposición continua a situaciones de acoso puede generar desgaste emocional significativo en figuras públicas sometidas a ese tipo de presión. En el caso de artistas con agendas internacionales de alta intensidad, ese deterioro puede traducirse en medidas de seguridad más restrictivas, reducción de apariciones públicas o, en casos extremos, cancelación de presentaciones en mercados específicos.

El episodio protagonizado por el fandom mexicano de BTS plantea preguntas más amplias sobre la capacidad de autorregulación de las comunidades de fans a escala masiva, y sobre qué mecanismos —formales o informales— pueden resultar efectivos para establecer límites sin reproducir dinámicas de violencia interna.

La manera en que el fandom ARMY en México resuelva esta tensión podría incidir directamente en la disposición de grupos internacionales de primer nivel para incluir al país en sus próximas giras, de acuerdo con la percepción que predomina entre los propios seguidores organizados.

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