La cantante estadounidense Taylor Swift amplió su estrategia de protección de propiedad intelectual al registrar formalmente los nombres de sus tres felinos —Meredith Grey, Olivia Benson y Benjamin Button— bajo la denominación comercial Meredith, Olivia & Benjamin Swift. La solicitud fue tramitada a través de TAS Rights Management, la empresa encargada de gestionar los activos legales de la artista, y busca impedir el uso no autorizado de dichos nombres en productos y mercancía asociada a su universo público.
Una estrategia legal más amplia que los simples nombres
El registro de marca no otorga a Swift un monopolio absoluto sobre términos genéricos como Meredith, Olivia o Benjamin. En materia de propiedad intelectual, la protección opera de forma acotada: aplica cuando esos nombres aparecen en conjunto y vinculados de manera directa al entorno comercial de la artista. Así lo precisó en su momento ABC News, que en 2019 reportó la solicitud formal presentada por TAS Rights Management ante las autoridades correspondientes.
El alcance del registro puede abarcar una amplia gama de artículos: prendas de vestir, accesorios, juguetes, artículos para el hogar, bolsos y cualquier tipo de mercancía oficial. El propósito central es que ningún tercero pueda comercializar productos que induzcan al consumidor a creer que cuentan con el respaldo o la autorización de Swift.
Esta acción se inscribe dentro de un modelo de gestión de imagen que la cantante ha consolidado durante años. Con anterioridad ya había protegido frases extraídas de sus canciones, títulos de álbumes y elementos visuales de su marca personal. De acuerdo con información disponible, en 2026 presentó adicionalmente solicitudes orientadas a salvaguardar su voz e imagen ante eventuales usos mediante inteligencia artificial.
Quiénes son los gatos detrás del registro
Los tres felinos de Taylor Swift no son figuras menores dentro de su imagen pública. Meredith Grey y Olivia Benson son gatas de raza Scottish Fold. Sus nombres rinden tributo a personajes televisivos de renombre: la primera toma el nombre de la protagonista de Grey’s Anatomy, mientras que la segunda alude a la detective de Law & Order: Special Victims Unit. Benjamin Button, un gato Ragdoll, se sumó a la familia de la artista tras el rodaje del videoclip de ME!, estrenado en 2019, donde Swift lo conoció y finalmente lo adoptó.
De los tres, Olivia Benson acumula el mayor historial de apariciones en el trabajo audiovisual de la cantante. Ha figurado en los videos de Blank Space, ME! y Karma, además de participar en piezas publicitarias. Su presencia recurrente la ha convertido en una de las mascotas con mayor reconocimiento dentro de la industria del entretenimiento.
De redes sociales al terreno comercial
La popularidad de los tres animales en plataformas digitales ha sido constante a lo largo de más de una década. Cada aparición pública genera reacciones masivas entre los seguidores de Swift, con memes, publicaciones dedicadas y conversaciones que alcanzan tendencias en distintas redes. Esa capacidad de generar tráfico y atención convierte sus nombres en activos con valor comercial tangible.
La decisión de formalizar ese valor mediante un registro de marca refleja la lógica que ha guiado la gestión del negocio Swift: blindar cada elemento de su imagen que pueda traducirse en mercancía o en una asociación comercial no autorizada. Con este movimiento, los gatos dejan de ser únicamente parte de la vida privada de la artista para integrarse de manera oficial al ecosistema legal y comercial que rodea su carrera.



