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El 12 de septiembre de 1975 se lanzó al mercado uno de los discos más importantes de la carrera de Pink Floyd y del rock progresivo.

Luego de la publicación del disco “Dark Side Of The Moon”, Pink Floyd alcanzó “los cuernos de la luna” y pasaron de ser un gran grupo a unas estrellas de rock.

Con el éxito vinieron algunas tensiones y también cierta incertidumbre, puesto que ellos mismos se pusieron una vara muy alta, algo muy difícil de superar.

Pink Floyd

En este contexto el cuarteto británico inició en enero de 1975 el trabajo de producción de su noveno álbum: el exquisito “Wish you were here”.

Al inicio las tensiones al interior del grupo fueron aumentando, en parte por las constantes giras, problemas personales y marcadas diferencias de opinión en torno al camino que debía seguir la banda.

A pesar de esto las cosas fueron fluyendo cada vez mejor en el estudio de Abbey Road.

Debido al momento complejo y de “crisis” existencial que vivía cada uno de los 4 músicos, se logró un ambiente muy melancólico lo cual se vio manifestado en este trabajo discográfico.

Pink Floyd y su rock progresivo con aire de blues

El tema que puede decirse que marcó la pauta de este disco es “Shine On You Crazy Diamond”. Cuando David Gilmour comenzó a hacer los primeros acordes de esta canción, Roger Waters quedó muy impactado por el aire lastimero que inspiraban y de inmediato le vino a la menta la figura del viejo Syd Barrett.

De esta manera surgió el concepto de este álbum: recordar al viejo Syd y de paso criticar la voracidad de la industria discográfica que a veces lleva a varios artistas a la locura, la depresión o al vacío existencial.

“Shine On You Crazy Diamond” es una canción con clara referencia a Barrett. A lo largo de sus 26 minutos hay blues, sintetizadores y un ritmo lento que hacen de esta una de las mejores canciones del rock progresivo. Consta de 9 partes, aunque en el disco está divida en dos, la primera abre el álbum y la segunda lo cierra.

El segundo track es “Welcome To The Machine”, canción en la que el grupo logra una musicalización inquietante, teniendo como base el uso de sintetizadores y guitarras acústicas. La letra hace una crítica a la industria discográfica, en el sentido de cómo empezaban a crear artistas de plástico o cómo los ejecutivos veían la música como un producto y lo que eso le traía consigo a los grupos.

De ahí se brinca a “Have a cigar”, para la cual invitaron al cantante británico Roy Harper, para que se encargara de la voz. Y es que por un lado Waters no sentía que su voz quedara ad hoc a la estructura de la canción y Gilmour no estaba muy convencido de querer cantarla.

El resultado es una canción con aires de blues y mucha fuerza, en la cual se le vuelve a dar una bofetada a las empresas discográfica.

La cereza en el pastel es “Wish you were here”, canción que ha derribado las barreras del tiempo y sigue igual de vigente hoy en día. Esta canción es de las más melancólicas que Pink Floyd ha sacado y una de las más emotivas en la historia del rock, sobra decir que tiene cierto aire de tributo a Syd.

Un hecho significativo de este periodo, es que en la parte final de la grabación de este álbum, Syd Barret visitó a la banda en el estudio de Abbey Road, hecho que impactó mucho al cuarteto.

Volviendo a “Wish you were here”, éste fue un éxito inmediato en ventas, aunque recibió fuertes críticas de parte de diversos sectores de la prensa, algunas de ellas demasiado negativas tildándolo de “falto de imaginación”, “frío y sin corazón”.

Pero el tiempo pone las cosas y a cada quien en su lugar y “Wish you were here” se ha convertido en un disco de leyenda y Pink Floyd es una de las bandas más influyentes de todos los tiempos.

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