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Esa noche hubo algo más que un concierto de Los Amigos Invisibles

Esa noche hubo algo más que un concierto de Los Amigos Invisibles

Tras más de un año sin pisar los escenarios y el largo confinamiento, los Amigos Invisibles regresaron a Monterrey para reencontrarse con los fans regios en el Auditorio Pabellón M.

Previo a su presentación, la banda compartió sentirse contenta y expectante, pues este show es la continuación de una gira que había quedado inconclusa debido a la pandemia.

Anoche, en punto de las 9:15, la banda, conformada por Julio, Catire y Mamel, apareció en el escenario entre luces amarillas y azules abriéndose paso en la calurosa noche, directo y en el mero corazón, con una de sus canciones más queridas por el público “La que me gusta”.

Con un escenario sencillo y sin artificios, los Amigos Invisibles tocaron sus éxitos ante un auditorio que no lucía en su esplendor, pero cuyas butacas ocupaban los que tenían que estar: imaginemos una fiesta disco-funk entre amigos.

El show fue algo así como un preámbulo, el plato fuerte antes del postre que se apetecía comer con menos ropa, al menos para algunos. Entre los asistentes se observaban parejas bailando apretujadas, emanando sudores al ritmo de “Ponerte en 4”, “El disco anal”, “Cuchi cuchi”, “Corazón Tatú”, “Qué rico”, entre otros éxitos… ¿Acaso era para menos?

Recientemente, Los Amigos invisibles lanzaron su sencillo “Eh Eh Oh Oh”, en colaboración con C-Funk y Silverio Lozada, tema que, por supuesto, fue bien recibido y coreado por los asistentes.

En un punto del show, Julio, vocalista de la banda, contó: “Hubo un momento en la pandemia que dije: ‘Bueno, ¿será que el mundo puede vivir sin música? ¡Este mundo lo que necesita es cuchi cuchi!” Y esa afirmación reiteró que eso iba a terminar en algo más.

Pero no eran aquellos personajes subidos de tono los únicos que la estaban pasando bien. También estaban las fans que habían invitado a sus novios y que permanecían paradas desde el inicio del show, contoneándose con los sugerentes ritmos de Los Amigos, mientras los tipos sentados en sus butacas se resistían a menearse.

Fueron un poco más de 90 minutos de música, pero no satisfechos, la banda volvió a subir al escenario en demanda del público que pedía otra, pese a que las luces ya estaban encendidas.

Este show fue la primera parada de su breve gira por México, la segunda será un autoconcierto, el día de hoy 11 de junio, en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México. De aquí se encaminan a una serie de concierto por Estados Unidos.

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